La leyenda del corredor compulsivo

Cuento del corredor obcecado

Había una vez una persona que un buen día decidió poner un pie delante del otro y le cogió tanto gusto a ese absurdo proceso que acabó convirtiéndose en una suerte de corredor popular.

Primero descubrió el vértigo que produce huir a toda velocidad sin tener un rumbo prefijado, luego se congratuló con el pequeño pique interior de dar un paso más que su yo de la jornada precedente, y a partir de ahí el espíritu competitivo fue echando raíces en sus objetivos hasta llegar a un punto en que todo se abocaba a completar antes que nadie una meta ya establecida y carente de misterio.

Y ocurrió que lo que tenía que ser un un pequeño acto de rebeldía interior  se convirtió en una búsqueda intensa, dictatorial y rutinaria por batallar contra unos fantasmas inexistentes. De golpe y porrazo se produjo una transformación total, la misma que hay de salir a correr por pura diversión a salir entrenar única y exclusivamente para poner tierra de por medio con aquel que quisiera mimetizar sus éxitos.

Cambió la retozante anarquía de deambular sin ritmo prefijado por el látigo fustigante que logra asumir como naturales las ordenes más estrictas. Dobló las sesiones de martirio y salir de noche dejó de ser una fabulosa manera de juguetear con esa traviesa sombra que aparece y desparece bajo la luz de las farolas, ahora era una forma de acortar los plazos para situarse por encima del resto.

Comenzó a padecer un pequeño ataque de hipocondría en el que excusó cualquier defecto en sus progresos a una falta de gadgets que le solucionaran sus problemas, hasta el extremo que podía abortar a última hora una sesión de tortura atlética si no cumplía uno de sus requisitos materiales. Confundió el trabajar duro para conseguir algo con la obligación de conquistarlo. No hubo remedio para él hasta que al fin llegó a meta, alzó los brazos y contempló que nadie le esperaba.

Fue en ese momento de soledad absoluta cuando descubrió el error que había cometido: que la luz artificial de un frontal jamás sustituirá la que te alumbra el camino las noches de luna llena, que el tiempo que se pierde interrogando el GPS es tiempo que dejas de admirar lo rápido que van tus pies, y que la armonía no se consigue llegando antes sino disfrutando de cada centímetro del trayecto.

Por suerte, aún está a tiempo de perder el tiempo.

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Otras entradas:

– ¿Qué es un maratón? (para gente que no corre maratones)

– ¿Vale la pena vivir un maratón?

– Carta a los reyes magos de un corredor cualquiera

– Running, mentiras y cintas de pelo

– Formas torpes de tirar la caña

29 Respuestas a “La leyenda del corredor compulsivo

  1. He rigut i reconec que m’he sentit reflectit en moltes de les frases. Enhorabona per l’article!!!!

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  2. No sé perquè m’ha vingut al cap que potser parlaves de mi, je, je,… La darrera frase és al meu esperit.

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  3. Deu ser dels primers que et llegeixo que no penso que tingués un sentit còmic… Mha fet pena el pena el final i tot…. De vegades oblidem el sentit de tot axò… Curses con Polinya ens ho recorden, pero sort!

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    • Bon dia Miquel,

      Tinc un problema a l’hora d’escriure i és que tinc un objectiu i al final arribo quasi sempre a una meta diferent del que pretenia: Com bé dius té una base trista però sovint li agafo estima al personatge que poques vegades els porto a un lloc de no retorn. Així no aprendré mai…

      PD: Polinyà es la solució 🙂

      Salut.

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  4. M’ha semblat genial David. Hauries d’anar pensant qué fer amb tots els teus escrits….Un servidor vol una còpia! 🙂

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  5. Totalment d’acord amb en Danivasco, entre l’auge del running i que sembla que saps el que et fas (no és gens fàcil fer riure escrivint!!) podries fer una compilació i editar-la. Micromecenatge? m’hi apunto!! que em sembla encara no l’han gravat amb impostostos del 21%!!jaja!

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    • Ja hi ha molts llibres sobre running perquè arribi jo i comenci a empastifar els prestatges de la gent. Millor deixar-se portar per el talent de Murakami o la passió d’un Kerouac que per un ‘juntaletras’com jo. En un blog, accesible a tothom ja us dono bastant per cul, jaja. Ja heu vist l’apressi que li tinc al món editorial…

      Salut.

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  6. Me ha gustado mucho el post David! Me siento un poco identificada. Admito que al principio, con el subidón de ir alargando distancias y acortando tiempos, también caí en ese error. Ahora todos esos gadgets descansan en el fondo del cajón, yo he dejado de pensar en los tiempos y he vuelto a sentir la alegría que sentí al principio.
    Muy buen post 😉
    Un abrazo
    I.

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    • Me alegro que hayas recuperado la alegría corriendo, hay temporadas que se desvanecen y cuando frenas un momento se enganchan y vuelven a acompañarte. Es ir perfeccionando la técnica.

      Un saludo Irene.

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  7. Al principio pasaba tiempo mirando los entrenos en el ordenador. Un día me di cuenta de que me decían lo que ya sabía. Yo soy de GPS simple simplón y de mp3, nada más. Buena entrada sí señor

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  8. Joder esta entrada es sencillamente brutal!!! escribes de puta madre te lo digo en serio. Me identifico totalmente con lo que dices, he pasado por ello y es en esos momentos cuando uno tiene que pararse a pensar que la base de todo esto es disfrutar y que agobiarse por conseguir una marca es un total sinsentido para el corredor popular.

    Aparte esto se puede aplicar a todos los ámbitos de la vida ya sea estudios, trabajo, etc. En el momento que no disfrutamos del camino y perdemos la perspectiva de porqué hacemos algo estamos condenados a caer en un bucle de pensamientos sinsentido.

    Ojo! que con esto no quiero decir que tengamos que disfrutar de todo lo que hagamos durante las 24horas del dia 365 dias al año. Inevitablemente, habrá momentos duros en la vida en los que haya que coger el toro por los cuernos y apretarse los machos pero, en mi opinión, es precisamente en esos momento cuando hay que sacar la grandeza que llevamos dentro y encontrar la satisfacción del momento presente en el propio sacrificio personal por el trabajo bien hecho, léase hacer un Maratón, acabar una carrera universitaria o conseguir ese trabajo soñado.

    En resumen, está bien que en momentos puntuales nos esforcemos y demos el 100% en una Maratón pero nunca perdamos la perspectiva de que estamos en esto para disfrutar y no para ganarnos la vida con ello.

    Deberían contratarte para una web que tenga mayor difusión, tus entradas tienen mucha calidad y merecen llegar a más gente.

    un saludo!

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  9. Aún recuerdo aquel entreno, un día que me dejé el Garmin en casa. Salía del trabajo hacia casa con la intención de hacer el trayecto corriendo (mínimo de 8K estirables a 10/11/12/15…). Dudé. Incluso estuve tentado a subirme al coche de mi compañero y abortar, cual mujer de izquierdas peligrosa, el entreno. Decidí correr. Los primeros minutos fueron raros. Me faltaba su peso en la muñeca. El gesto de apretar “Start”, la desesperante búsqueda de satélites…¿porque mierdas lo echaba de menos si todo eran ventajas?
    Nunca más me lo he dejado. Es mío, mi tesoro.

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  10. Admiro la vena competitiva de los que salen a pecho descubierto a correr un maratón dispuestos a llevarse una hostia,a jugar del riesgo, a ir a por todas…pero no sería yo. No me gusta llevarme al límite y por ello creo soy un corredor de maratones atípico. Quiero mejorar pero no me llevare al límite. No aún. Seguiré corriendo con la seguridad que lo lo que marca el reloj no coincide jamás con lo que se que tengo en las piernas…#tractorismo es correr 15′ más lento…;)

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    • Yo hago cuentas y creo que realmente solo en un 10% de las carreras me he quedado realmente vacío. Todas las demás ha primado algo que te deja una sensación de satisfacción extraña: llegas entero (por lo tanto satisfecho) pero siempre con la mosca tras la oreja de “y si…”. Pero, en definitiva, también prefiero poder disfrutar de correr sin la necesidad de agobiarme por un estúpido reloj.

      Salud, Contador.

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  11. Pingback: Bitacoras.com

  12. Muy buena entrada, enhorabuena.
    El deporte, y concretamente el running, es adictivo y a veces hasta obsesivo, pero como tantas otras cosas (el trabajo, la lectura, los videojuegos, la bebida,…). Supongo que es tarea de cada uno mantener el equilibrio entre lo que te aporta y lo que te consume. El hecho ya de salir a correr con más o menos gadgets es otro tema, y también creo que cada uno debería usar aquello con lo que se sienta cómodo, habrá quien se sienta bien usando un GPS, medias compresivas, mp3, gafas de sol, botella de agua, etc., y hay quien corre descalzo y le parece una aberración ponerse unas zapatillas, todo es respetable.
    Personalmente llevo siempre el GPS y el pulsómetro porque tengo unos objetivos marcados para cada entrenamiento y porque es mucho más fácil llevar un control de lo que has hecho a posteriori, lo que no quita que en las carreras vaya totalmente por sensaciones, pero no creo que llevarlos haga que disfrute más o menos que alguien que corre sin nada. Aquí hay opiniones para todo 🙂

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    • Buenas, David,

      Se podría resumir en que lo importante es encontrarse a gusto con uno mismo, no ceder ante roles establecidos que consiguen el efecto contrario que el que se busca: no serás mejor corredor por salir más a menudo a correr o llevar los gadgets que los ‘pro’ usan. Y tampoco el caso contrario: no eres más puro por rechazar planes de entrenamiento o un gps en la muñeca. Lo necesario es disfrutar sin llegar a ese punto de obsesión que nos hace olvidar el principio por el cuál una vez salimos a correr.

      Salud

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