Capítulo 1: a Trailción
Anastasia (mira que nombre más jodidamente feo) disfrutaba de una vida plena, feliz y sin sobresaltos. Como buena hija de vecina y futura nuera ejemplar salía a correr un par de veces a la semana y se apuntaba a las tres o cuatro grandes carreras populares al año que se celebraban en su cosmopolita ciudad. Vamos, chica arquetípica. Seguro que hasta le gustaba els Amics de les Arts, beber a morro las Moritz y leer a Paul Auster.






