
Entre la celebración y el temor. La celebración de 9.000 inscritos (incluyendo la Cursa Kids) y casi 6.500 cruzando la línea de meta, un salto adelante tras varios años atascada por debajo de los 5.000. El temor a un juntos y revueltos, que suele ser sinónimo de tumultos y molestias, que ha sobrevolado en los días previos de una Cursa DiR Guàrdia Urbana, que en su cuarta edición incorporaba una nueva distancia de 5 km para acompañar el titular de 10k. Esas dudas sobre si sabrían llevar a buen puerto una competición fluida en un evento que siempre ha demostrado una organización de carrera que ha rayado gran altura se han acabado despejando esta mañana: podría haber salido mucho peor… y también podría haber salido muchísimo mejor.
Más allá de ese problema (y el del primer día de la recogida del dorsal), de los que hablaré largo y tendido en las próximas líneas, esta Cursa DiR tiene el encanto de saberse diferente y única: y es que cruzar Barcelona de punta a punta teniendo casi toda la Diagonal para nosotros es algo que una vez al año gusta experimentar.
*Ya os advierto que ésta es una de las entradas que más me cuesta hacer una valoración final: si tuviera en cuenta solo mi experiencia personal sería bastante positiva, pero como es un blog que intenta recabar todas vuestras opiniones y valoraciones el resultado intento que sea lo más completo y extensivo posible. Para eso estáis vosotros, para que digáis la vuestra y me corrijáis.