La semana pasada fue la lluvia, ésta el viento… Nos cargamos de excusas para decir que otra vez más (es mi caso) el intento de hacer algo digno en una carrera se fue a tomar viento por causas externas. Pero esta vez no, pocos argumento hay a los que agarrarse a una Mitja Marató de Barcelona que de siempre ha sido rapidísima y donde casi todo el mundo, si tiene piernas, vuela.
Una carrera que roza la excelencia a la hora de correr y a la que solo le falta cuidar algunos detalles y servicios para conseguir que la mayoría de corredores acaben por estimar que puede que valga cada uno de los € que cuesta la inscripción.








