
Se esperaba con mucha expectación la nueva Cursa de Bombers por dos motivos: porque por primera vez no iban de la mano la marca que la originó, Nike, con el cuerpo de salvamento que le da nombre y sustancia, y porque había la promesa de ser un retorno a los orígenes tras una estrambótica edición de 2015 que creo que dejó a poca gente satisfecha.
¿La valoración? En mi caso es positiva en el sentido que he corrido muy a gusto, el circuito es magnífico y me ha gustado el que los Bombers vuelvan a ser protagonistas, pero que me deja a la vez echo un lío por algunas decisiones (avituallamiento, recogida dorsal y guardarropa) que creo que especialmente la primera han condicionado el buen desarrollo de la prueba y han empañado algo el resultado. Tan lío que soy un mar de dudas a la hora de ponerle una nota (algo que cada vez me resulta más difícil, es por eso que aunque lo hago hoy por mojarme creo que al final haré los ‘A examen’ sin ella, que el texto se explique y se explaye con lo que escriba más vuestros aportes y dejar el sistema de estrellas para que vosotros digáis la vuestra) y en parte por la disparidad de opiniones con la carrera de hoy, todas con razones de peso.
Lo mejor, que si buscabas volver a correr, aquí de eso mucho, y el buen ambiente entre participantes y bomberos; lo peor, que si la comparamos con la del año pasado, yo creo que, salvo el tema avituallamientos, salimos ganado, pero si toca hacerlo con la buena época de Nike (que pienso que será inigualable) está un peldaño o dos por debajo. Como primer intento es aceptable pero hay que solucionar una serie de problemas para que definitivamente abracemos del todo este retorno a la Cursa de Bombers, que nunca será del todo como antes porque le falta uno de sus progenitores pero que intenta volver a conectar decididamente con el corredor de siempre.
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