Yo también soy cuñado (y, encima, corredor)

FAMILY CHRISTMAS PEASANTS

Qué jodido es lidiar con un cuñado pesado y sabelotodo al que por respeto a los siempre frágiles lazos familiares (la amenaza de una tercer matrimonio con alguien peor y su correspondiente y chabacana despedida de soltero) no osas mentar sus taras mentales, ¡eh! Y qué jodido cuando te das cuenta que, seguramente, también a ti te tratan con el mismo encariñado desprecio evitando decirte que no, que no sabes de todo y que el running no te da una visión excepcional del mundo que te rodea.

Porque, curiosamente, cuñados siempre son los otros. Pero recuerda que para tu cuñado, tú eres su cuñado. Y no hay peor cuñado que un anticuñado.

No esperéis que de más de mí en un país en el que la representación del cuñadismo la encarna la figura del tertuliano (donde la labia vence por KO técnico al conocimiento), donde el nuevo documentalismo viene de la mano de los más trucados que el motor de una Derbi Variant programas de Discovery Max, y la agenda deportiva la dicta Los Manolos y los juegos de palabras cutres en las portadas de los diarios.

Y me acabo de dar cuenta que yo, como el 99% de los tertulianos, también hablo de temas sin tener ni puta idea (para esto mi madre tiene una frase total: Señor liendre, de todo sabe y de nada entiende); soy el cafre que hace RT de cualquier cosa sin contrastar la info, solo guiándote por el titular que algún energúmeno ha soltado para ganar adeptos a su causa.

Y es que sé, como cuñado reglamentado, que no hay que darle validez a un artículo de 30 párrafos si está escrito por un Don Nadie con un currículo sin mácula, mejor compartir las cuatro frases robadas que haya vomitado mi gurú preferido y de ahí perpetrar mi discurso.

Porque yo de running… de running sé la hostia, pero de lo demás no me quedo corto. El running me da una superioridad moral que me permite citar a Murakami o McDougall en una sobremesa navideña como si fueran Kant o Camus en un debate electoral cada vez que hablamos del sexo de los ángeles o del recorte de los derechos sociales en Laponia.

Soy un cuñado total cuando comienzo a especular sobre el peligro de extinción de la cría de foca monje en el Mediterráneo… Vaya putada de cambio climático, yo también lo noto ahora porque corro todas las carreras de enero a diciembre en manga corta.

¿Y la Sanidad? Qué te voy a contar de lo mal que está si el otro día me hice daño haciendo series de 8 x 1.000 (lo suelto, a ver si alguien abre la boca de asombro y no para atiborrarse de langostinos haciendo caso omiso a lo que digo) y tardaron una hora en atenderme; esos recortes los vivo más yo que tú, querido doctor Vílches que hoy nos acompañas en la mesa.

Soy un cuñado forofo cuando predico con lo de que el fútbol está corrompido por el dinero, no como el running con bambas a 250 €, los organismos tapando casos sonrojantes de dopaje y todas las celebrities de dentro y fuera del mundillo escribiendo libros de nula repercusión mediática y, aún menos, cultural.

Qué curioso que se me olvide lo bien que lo pasábamos dando cuatro patadas a un balón deformado con cuatro latas haciendo de porterías y una línea imaginaria que convertía un libre indirecto en penalti de toda la vida. Se me olvida y esto es grave porque la mayoría, cuando lo hace bien, debería empatizar al vivir las mismas geniales sensaciones pateándose las calles.

Soy experto en running, pero con cuatro copas de más también reparto carnés de sabiondo en el resto de deportes mediatizados. Te puedo recitar el reglamento del 6 Naciones de Rugby y alzar la mano para pedir respeto al waka waka ese que bailan los maonís esos: joder, que es su cultura, respétala; que Honda no tiene ni puta idea de montar un motor y el chasis del coche de Fernando Alonso merece algo mejor como la carburación de mi Opel Corsa; o que en el ciclismo todos van hasta las cejas y eso nunca sucederá en el trail porque todos somos amigos y hermanos y nos damos la mano al llegar a meta.

Pero no solo de deportes soy experto, si el cava es realmente bueno (o sea, de la segunda estantería del Mercadona) también puedo hacerte un soliloquio del sistema plebiscitario moldavo sin tener ni puta idea de dónde situar el país en un mapamundi. Como cualquier otro cuñado, y basándome en mi exitosa tesis sobre los pactos pos electorales a partir de una mierda de sondeo previo con la misma fiabilidad de un predictor caducado y el desencriptado de mis planes de entrenamiento, puedo dictaminar si la campaña de ese partido la ha montado el flamante Premio Nobel en Communty Manager o el guionista de los chistes de Ocho apellidos catalanes.

Las tensiones políticas y sociales en Kenia  no me vienen de nuevo porque el otro día vi un vídeo promocional de una marca deportiva sobre el Valle del Rift (cómo le cambió la vida al europeo… es  una persona nueva desde que se hace sus propias pulseras). ¿Y qué decir de la lista de morosos y que muchos de ellos fijen residencia en Suiza con  la Ultra Trail MontBlanc ahí mismo?… Yo no digo nada pero solo hay que atar cabos, amigo. Ni Método 3.

Y es que a cada chupito de bebida espirituosa mi conocimiento abarca más y más territorio hasta abrazar el planeta entero y parte de la Vía Láctea con sus preguntas existenciales, momento adecuado para, sí nos queda aún un poco de dignidad, recojamos los bártulos y tomemos las de Villadiego.

Pero es que para ser cuñado, lo soy hasta en las entrañas de mi deporte.

Soy un entendido en lesiones y le puedo dar lecciones a la mayoría de fisios de la ciudad que no saben encontrar ese mal físico que impide que mi natural genética maratoniana rebaje el crono en 30′. Te lo chivo: se le llama entrenar con cabeza; yo, como buen cuñado, casi nunca lo pongo en práctica.

Me apoyo en cuatro estudios  patrocinados por las marcas interesadas para definir mi militancia en la Gran Guerra del Grosor de mi Bamba dentro de la batalla en la que se decide quién es el culpable de mis dolencias articulares, que es como decir que Ciudadanos es lo bueno porque lo comenta Abengoa. Porque, claro, el responsable jamás será que salgas mañana, tarde y noche sin descanso alguno a entrenar por un pique con tu cuñado que también se ha puesto a correr dos semanas después que tú; qué sabrán esta panda de novatos.

Y es que los demás no saben correr, así que voy a redactar cuatro tuits y un artículo tan neodramático que podría haberlo firmado el Piqueras sobre cualquier carrera donde hayan abandonado un número significativo de corredores para que todo el mundo sepa que corren como pollos sin cabeza y que no saben competir con calor, y te lo diré yo que llevo dos meses haciéndome el nudo de las bambas. Por supuesto, emplearé la frase más cuñada que existe en el mundo: Se ha perdido el respeto a la distancia.

Porque correr… Correr es una experiencia mística en el que dejas todo lo material de lado y te entregas al placer del trote y a unirte con la naturaleza y en paz con tu yo interior apuntándote a una prueba atlética masiva.. y… ¿¿¿¿Pero qué puta mierda de bolsa del corredor es ésta!!?!?!?!?! menuda fail de carrera, me da igual que el resto de la organización (o sea, correr) sea modélica, esto no te lo perdono. Y así vamos. Los cuñados siempre son los otros. Habrá que montar una petición en Change.org para que conviertan las inscripciones en carreras en un bien de primera necesidad.

Todos llevamos un cuñado dentro, que es un papel que me encanta ejercer en la barra de bar con un poco de orgullo y un mucho más de birra, pero siempre y cuando sea consciente de que cuando quiera informarme de verdad, en lugar de acudir a los influencers, a los tertulianos bocachanclas de postín, o a los vendemotos de los remedios infalibles que se mueven entre las frases de Mr. Wonderful y la reducción de tu medicación con aguita milagrosa, iré a pedir opinión a aquella gente que realmente tenga conocimientos por haber entregado su vida académica y/o profesional en ello.

Larga vida a los cuñados.

BUSH-META-RUN-OK

9 Respuestas a “Yo también soy cuñado (y, encima, corredor)

  1. Toda la razón David. Somos corredores y además cuñados… lo uno agrava más lo otro, y viceversa.
    He de reconocer que no soy de los que sacan la conversación, pero si a alguien de la mesa se le ocurre preguntarme algo relacionado con correr, el speech que le suelto es de los de aúpa.
    Somos así, que le vamos a hacer…
    Un saludo y felices fiestas.

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    • A mí me van picando durante la noche, para que muerda el anzuelo y luego digan “ves, ya está de nuevo con lo del running, menudos enfermos”. Así d cabritos son en la mesa los compañeros XD.

      Felices fiestas, Miguel

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  2. Aquí otro cuñado que sabe de todo , que como me beba una volldam te suelto un rollo que ni el Iker Jiménez ese me gana, menos mal que bebo cerveza porque no me gusta y no bebo ( o casi) vino,champán y cubatas porque me gusta, en fútbol soy todo un experto ni Mouriño ni Guardiola me gana, sobre todo en panchagas de fútbol en campos de tierra y en política cuidadin, cuidadin donde pisas no vaya a herir su sensibilidad por criticar lo que tu cuñado haya votado , y tiene que soltar a modo de disculpa la frase muy cuñada : todos son iguales todos son unos corruptos . y que decir de predicciones, horóscopos y demás chorradas para el proximo año, en eso también soy todo un enterao, vamos que ni el Jiménez del oso ni iker llega a mi altura. En fin cada vez suelto menos rollos en la cena, terraza de bar, además me lo creo de verdad : soy todo un experto y nadie me hace caso, ni yo mismo jeje . Un saludo y feliz y eterno 2016 para todos.

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    • Lo de “yo para qué voy a votar si todos son unos corruptos” me ha recordado tanto al padre de una amiga que siempre forzamos a que suelte la frase en todas las comidas en las que coincidimos para que el convite sea completo. Su otra frase, que también me encanta, es “estás como un lápiz, cuanta panceta te hace falta”.

      Espero que por muchos años dure.

      Salud

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  3. Bambas a 250€, cuanta razón. Algún día mirarermos hacia atrás y nos daremos cuenta que los runners somos gilipollas. Sólo tengo una cuñada, aunque está ahora baja de forma, hace unos años llegó a completar el Ironman de Lanzarote, así que nos llevamos bien.

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    • Yo es que con lo d las bambas voy a la zaga siempre, mis modelos suelen ser de dos o tres temporadas anteriores cuando ya están a un precio que considero ajustado a lo que dan. Comprar zapas al momento es que te sablen por todos lados.

      Salud, Gonzalo

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  4. Jajaja. Siempre dando en el clavo. Feiz año

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  5. Pingback: Avituallamiento 1: estrenamos sección semanal

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