
2.000 corredores y otros tanto de acompañantes dan buena cuenta del éxito de una Cursa Mercabarna que con una propuesta personal y diferente ha sabido ganarse la confianza y el estómago de los participantes. Y aunque aún le queda camino por recorrer para ser esa carrera inmaculada que sea espejo de un entro de la alimentación que es santo y seña más allá de nuestras latitudes, los pasos que van dando este evento 50% deportivo y 50% social (con una sustancial mejora organizativa respecto a la primera edición pero con aún algún punto negro que resolver) indican que se están dando los pasos correctos.








