Aunque parezca mentira Barcelona no sólo vive del asfalto. Tenemos una montaña (bueno, un par, que Montjuïc también tira lo suyo en el imaginario de los corredores) que con un poco de espíritu aventurero puede deparar inmensas alegrías a todos aquellos que les va adentrarse en senderos y misterios. Y poco a poco van creciendo las carreras que se apuntan a esta alternativa. Entre ellas la Barcelona Midnight Trail, que en su segunda edición quiere mirar ya desde lo más alto (o sea, desde el Tibidabo) al resto de competiciones que se celebran en la ciudad.
Breve introducción al trail running para asfalteros
Llega un día en la vida de cualquier corredor asfaltero que decide dar un paso enfrente y acudir a la llamada de la selva, o sea, tirar al monte. Y en ese primer contacto se da de bruces con la cruda realidad: el trail es un amigo arisco al que sólo se conquista a base de duro trabajo de pico y pala. Por si te ha picado el gusanillo y no quieres caer en la debacle del «nunca más», algunos consejos básicos.
No más dramas. La vuelta al cole de los corredores
Siento traeros malas noticias pero… se acabaron las vacaciones (menos para esa especie humana superior que es capaz de retrasarlas hasta el mes de septiembre). Pues eso, que podemos dar carpetazo a otro fracaso más en nuestros intentos bricomaniacos (con posterior carísima llamada a profesionales), a perder un montón de horas con la indecisión del a dónde ir cuando se reúnen más de dos, al fatídico momento en que la 2 seconds se niega a plegarse a nuestras exigencias (las tiendas de campaña siempre quieren más fiesta que nosotros), a festejar nuestras lorzas danzarinas sin ningún tipo de pudor y con el sudor en modo aspersor, a… Bueno, da para un libro entero.
Pequeños remedios para minúsculos problemas: las llaves
No hay nada más partido de solteros contra casados que el tintineo constante de las llaves de casa en esas bermudas asidas en el pliegue del michelín cervecero. Es un cartel en la frente rotulado con un ‘Yo soy un deportista de sofá’ en letras mayúsculas. Pero hay una forma muy fácil de evitarlo y que permite a la vez solucionar varios problemas que saltan a la luz una vez comenzamos a repetir zancadas de un modo uniforme. Si eres de los que abogan por el ‘menos es más’ (hablando en plata: si abominas de tener que cargar con decenas de cachivaches cada vez que sales a correr), y a la vez quieres que todo lo básico con lo que debes de llevar sí o sí no se convierta en una molestia, quizá este truco del almendruco te ayude a solucionar la papeleta (y de paso abrir una nueva sección en el blog) .
Si no es para correr no lo llames carrera popular
Quien más, quien menos, ya sabe que de carreras populares hay excelentes, cumplidoras y deficientes. Por suerte, la mayoría están acomodadas entre el primer y segundo estrato, dejando el tercero restringido a casos muy puntuales, gusanos de manzanas podridas en las que se cae una o dos veces pero que al final acaban sucumbiendo al mazo justiciero del boca/oreja. Aún así, existen una serie de regates al diccionario runner en la organización de pruebas competitivas que pueden llevar a equívocos y sinsabores cuando te enfrentas a la realidad. Una variante deformada de la neolengua de las carreras populares.
Siete lecciones de #Moscú2013 para corredores populares
Ellos vuelan, muchos de nosotros nos arrastramos. Ellos lucen cuerpos de infarto trabajados en sesiones maratonianas de gimnasio, nosotros somos más heterogéneos y menos dictadores con nuestro físico. Ellos se llevan la gloría pública, nosotros la del lugar más importante del universo: nuestra casa. Y aunque bien es cierto que entre élite y populares nos separa el nivel deportivo nos une la misma ambición por conquistar retos en principio inalcanzables (después verás que no, que casi todo con esfuerzo y sentido común está al alcance de cualquiera). Por eso, a partir de lo que acontece en el Mundial de atletismo de Moscú 2013 podemos extraer unas cuantas sabias lecciones para aquellos que hemos hecho del running una pequeña anécdota vital.
Publicado en La Bolsa del Corredor.
La incontinencia verbal del corredor
Que nos quitaran el servicio militar obligatorio comportó un montón de cosas positivas, entre ellas entrar de lleno en el siglo XX justo cuando estaba a punto de finalizarse. Pero también llevó a la extinción una tradicion centenaria: las batallitas de la mili, objeción de conciencia e insumisión pasaron a mejor vida. Nadie podía alardear ya de sus aventuras desafiando incontables peligros. Gracias a ………. (inserta en los puntos el término teista, práctico o friki con el que más cómodo te sientas) , esta tradición tan enraizada entre nosotros ha vuelto con fuerza gracias al ejercicio del running. También con sus excesos y hoy toca a hablar de sus consecuencias en la gente que te rodea.
*Si pulsas sobre la imagen te saldrá en un tamaño monstruoso.
Fast Foodting, alimentación antideportiva
Comida basura y running no tienen porqué ser enemigos irreconciliables desde el momento en que te tomas en serio este noble arte de dar zancadas sin ninguna retribución materialista. Se puede guarrear, gastronómicamente hablando, antes, durante y después de una carrera sin que nuestra conciencia tenga que sufrir un martirio. Aquí unas (y aún hay más) recomendaciones culinarias.
Espero que en un tiempo pueda comentar con cierta sorna que yo sobreviví a una infernal mudanza, de mientras sólo me queda batallar para que no me engulla este maremagnum de muebles, defectos estructurales y litros de tóxico desengrasante. En breve (o sea, en nada) vuelvo a los tochos ortopédicos de texto sobre otro pozo sin fondo, el mundo del running (por si había alguien, que lo dudo, que se lo estaba preguntando). ¡Salud!








