Llegamos a la cuarta edición del Correbarri, la primera tras la consecución de la Orelluda por parte del distrito de Sant Martí, la primera para que el resto de vecinos de Barcelona comiencen a batallar por derrocar su dominio, y ya de paso pasar un buen rato quemando zapatilla.
Un Correbarri a la que la saturación de carreras del próximo fin de semana no le ha acabado pasando apenas factura (especulo con una cifra de llegados a meta similar al año pasado), signo inequívoco de que cuando las cosas se hace bien la gente suele ser fiel. Os paso a detallar lo más destacado de una carrera con un circuito rapidísimo, un entorno genial (Drassanes, Arc de Triomf, Barceloneta… poco más que añadir) y un ambiente de aquellos que te hacen siempre repetir.









