Los medios titularán con lo de La Marató de los récords por eso de haber roto por fin la barrera de los 20.000 inscritos (también récord de llegados a meta, 16.885, aunque la diferencia de más de 3.000 corredores da múltiples lecturas), yo prefiero quedarme con que ha sido una Marató que la hemos disfrutado como nunca: tiempo ideal, Barcelona cada vez más en las calles, un voluntariado que son el mejor ejemplo de lo que puede dar la ciudad y una organización que sigue conservando virtudes, puliendo defectos y aumentando la calidad de los servicios.
Nos podemos dar con un canto en los dientes de tener una Marató de Barcelona que es un auténtico lujo (en todos los sentidos).









