Lo que veas por la tele no lo intentes en casa

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Para los que hemos crecido en la edad de oro del Pressing Catch seguro que nos resulta familiar un insert que salta a mitad de los combates y que se resume en su lapidaria frase final: Por favor, no intentes esto en casa. Seguramente lo estabas viendo mientras probabas con tu hermano menor algún golpe maestro sin advertir que eso revistiera algún peligro a su integridad.

Ese escenario es totalmente trasladable al mundo del deporte (el de verdad, no el del fake de la lucha libre, aunque también tengamos nuestras mentiras asentadas en el dopaje por sistema). Lo noticiable suele ser aquello que no es habitual y además desprende algo de morbo . También sucede en las carreras populares: nunca verás resaltar más que una persona ha corrido con dos dedos de frente y que, gracias a eso, ha conseguido un gran resultado, que aquél que está al borde o directamente se precipita en el drama para conseguir ese objetivo. Lo último siempre se vende como una heroicidad. Y la gente lo compra y comparte porque lo que interesa no es la contrahistoria sino la viralidad del titular y porque algún día nos encantaría imitarlo.

Hace ya un puñado de años, mientras apuraba los últimos metros de una maratón de la que hacía algunos minutos que había desconectado en el plano competitivo y me conformaba con disfrutar sin agonías del ambiente que rodea este tipo de eventos, me topé con un escenario que me acabaría marcando más de lo que me hubiese gustado.

Justo delante de mí iba dando tumbos un corredor que apenas podía mantener el equilibrio forzando al límite para llegar a meta. Lo pude agarrar antes de que se cayese al suelo, y la primera reacción fue la de ir a por él porque “joder, pobre, que a falta de 100 metros se va a quedar tirado con lo que cuesta acabar un maratón”. Así somos los corredores, que empatizamos con el sufrimiento y el sacrificio sin pensar en las consecuencias de nuestros actos. No sería para nada negativo siempre y cuando los objetivos vayan de la mano de la cordura. Y no era el caso.

Así que en plena euforia maratoniana se me ocurrió la genial idea de trasladar al chico (que para nada tenía pinta de novato; no van por ahí los tiros aunque a algunos les encante la sonata del se ha perdido el respeto a la distancia) de la forma que Alistair Brownlee agarró a su hermano Jonathan esos últimos metros. Primero con la ayuda de un compañero de su club que le acompañaba para luego tomar el testigo una asistencia médica que al instante apareció allí y al que le convencí para llevarlo a peso hasta la línea de llegada. Curiosamente, el compañero se fue pitando a cruzar la meta… cosas de ir con la adrenalina a tope, supongo.

Recordaré siempre como a falta de un par de metros, el mismo corredor que apenas podía mantenerse en pie, encontró la energía suficiente para pedirnos balbuceante que le dejásemos libre para cruzar sólo. Quería ese segundo de gloria para él. Levantó los brazos y acto seguido cayó desplomado ante el equipo médico que ya estaba reunido para asistirle ahí mismo.

Lo que en un principio creí un acto de valentía (suyo) y de compañerismo (mío), se tornó en una tarde funesta al llegar a casa, conectar el ordenador y contemplar con estupor la siguiente noticia: “Fallece un corredor en la Marató de Barcelona tras cruzar la línea de meta”.

El crono que indicaban el medio donde leí la noticia era casi idéntico al nuestro, solo fallaba una cifra, algo que me llevó a la zozobra: conociendo los medios desde dentro sabía que esa posible errata entraba dentro de las habituales de aquellos que priman la rapidez de la exclusiva a la veracidad de la información contrastada. Más en una época en el que el atletismo popular interesaba lo justo (todavía esas empresas no eran conscientes de la pasta que se movía y cómo ellos mismos podían aprovecharlo; ahora hasta organizan carreras).

No miento si os digo que fueron las dos peores horas de mi vida (o de las peores), cavilar con que que mi acción podía haber llevado al otro barrio a ese corredor, que quizá no hubiese habido males mayores pero siempre te queda esa duda (solo eran 100 metros). Tras decenas de llamadas comprobé que ese medio estaba en lo cierto y que, por desgracia, el fallecido existía, pero llegó a meta una hora después. No era el chico al que yo estuve a punto de darle el último empujón al abismo por un acto de heroicidad mal interpretado.

Desde entonces (bueno, un tiempo después ya que me costó unos días asumir del todo lo irresponsable de mi acto) tengo clarísimo la forma de proceder, que lamentablemente he tenido que llevar a la práctica más de una vez: si veo que alguien está mostrando claros síntomas de debilidad cercanos al colapso (otra cosa son las lesiones, que según en qué grado aún te podría permitir seguir hasta meta para que allá te revisen mejor), se acaba la carrera para él. Por mucho que se resista, cuando vas dando tumbos y eres incapaz de responder a las preguntas es que ya no estás capacitado para actuar con cordura; os lo digo con conocimiento de causa: hace poco tuvimos que frenar a un chico que cruzó la meta y aún seguía corriendo en pleno delirium tremens). Se acaba la carrera para él… pero también para mí, al menos hasta que lleguen las asistencias y me digan que allí molesto más que ayudo.

Y, ojo, que de excesos no nos libramos casi ninguno, yo el primero. En un trail de montaña un par de amigos que me hacían seguimiento me tuvieron que retirar a mitad de competición porque llevaba el tobillo como una bola de billar y yo estaba entestado en finalizar la carrera. Si hubiera seguido, esas dos semanas sin poder trotar se hubieran convertido en varios meses sin mover el pie, es por eso que es muy importante que alguien que esté más sereno que tú te diga que ya toca parar. Nunca lo agradeceré lo suficiente.

Veo la famosa escena de los hermanos Brownlee repetida una y mil veces, más que nada porque es la perfecta carnaza para ese nuevo periodismo y bloggerismo que va de irreverente y no pasa de imitar a La gente de Bart, y comprendo perfectamente la forma de actuar de Alistair, de querer que su hermano llegue, aunque sea más por apurar las posibilidades de una victoria que por el compañerismo de alguien que se preocupe por la salud del otro.

Seguramente Alistair conozca lo suficiente a su hermano como para sostenerlo varios cientos de metros y tirarlo a meta como un saco de patatas. Son gente que están acostumbrados al ir al límite, ya sea porque el nivel de los rivales no les deja más margen que ése, por la presión de los patrocinadores y la de todo una sociedad donde se valora más el resultado que la forma de conseguirlo, o por la propia ambición personal.

Pero que no se nos olvide: son gente que vive y comen las 24 horas de ello, el tiempo suficiente como para saber hasta qué punto pueden arriesgar el físico… y a veces pasarse de frenada sabedores de que habrá alguien allí que recoja sus despojos y cuiden de ellos. En definitiva, que lo serán todo menos un ejemplo para los que corremos como una actividad donde la competición va de la mano de lo lúdico y saludable más que convertirse en una disputa a cara de perro y poniendo en grave riesgo nuestro estado físico y mental.

Los populares que contemplamos por televisión esas supuestas gestas tenemos la suerte de no pasar cuentas con nadie más allá de aquella gente que nos quiere, de estar aquí porque nos encanta hacer deporte, y de que nuestra misión no sea otra que la de volver con la satisfacción de que correr te aporta más de lo que te quita.

Compañerismo no es apoyar hasta la muerte los planes imperfectos, compañerismo es saber decir No antes de que estos planes empiecen a torcerse.

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Grafismo montado gracias a Pictogram Free, Public Domain Vectors y World Triathlon

 

45 Respuestas a “Lo que veas por la tele no lo intentes en casa

  1. Pingback: Bitacoras.com

  2. Muy buen consejo… Yo sólo llevo un año en carreras y ahora empiezo con los triatlones y es un consejo estupendo. Cuando alguien está al borde del colapso lo mejor es avisar y quedarse allá… no forzar más… y si es uno mismo el que tiene “la pájara”, relajarse, caminar si se puede o simplemente sentarse y esperar ayuda PROFESIONAL… Gracias por el blog!

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    • Buenas, cgirona,

      Sobre el papel todo parece muy sencillo pero aquí interviene un factor determinante, la adrenalina del momento: a veces crees que ayudando a seguir estás haciendo lo correcto, y no… Supongo que también va por épocas, al principio nos obsesionamos con las marcas para luego ir modificando esa actitud en el sentido que das todo lo que el entrenamiento te permite y no lo que tu ambición aventura.

      Un saludo

      PD: Algún día caeré en las redes del triatlón, el día que no sea un tronco nadando… Siempre me entra unas ganas tremendas cuando me acerco a la Garmin que tengo al lado de casa (y que ya no se llama así) a animar a la gente.

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  3. Gracias por el artículo David. Me has puesto los pelos de punta…

    Va a sonar muy solemne. Pero igual has contribuido a salvar alguna vida. Al menos a poner sentido común.

    Un corredor y hermano de corredor.

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    • Buenas, rafa,

      Te agradezco el elogio pero para nada creo que esté salvando vidas. Si de algo intento ser consciente con el blog es que mi perspectiva y mi opinión vale tanto como la de cualquier otro corredor, o sea, tanto y tan poco a la vez.

      Un saludo a ti y a tu hermano Dani.

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  4. Buen post y acertado del mismo….

    Creo que todos antes o después hemos cometido locuras, así que poco puedo criticar yo de la imagen esperpéntica de los hermanos, sería demasiado cínico por mi parte.

    A los que empiezan o a los que siguen….en este mundo….grabaros a fuego cada una de los párrafos de este texto

    Salud

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    • Tú lo has dicho, Himly,

      Nadie está a salvo de cometer locuras (y ya sabes que yo soy el primero en ‘liarla parda’), y más allá de temas de normativa y de si jugaron limpio o no (ahí no entro, porque ni siquiera lo tengo claro) comprendo la actitud de los hermanos en pleno frenesí competitivo aunuqe, por experiencia propia también, no la comparta ahora (que antes quizá sí).

      Salud, y nos vemos pronto por las calles

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  5. jose maria fuentes ros

    David… quan d’un blog amb un caire sempre sorneguer, tot i que amb un tractament del tot seriós, ets capaç de fer-ne l’altaveu del seny, només e pot dir: ets que ets bo, cab__n!
    Moltes gràcies!

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    • De res, jose maria,

      No volia que quedé alliçonador perquè no sóc ningú per donar lliçons, però el que li deia a un amic: és molt difícil traslladar a ‘tinta’ les reflexions que et venen al cap. Crec que m’ha quedat una mica…

      Salut i gràcies a tu per llegir-ho i comentar.

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  6. Deixant de costat la prioritat nombre u que és la salut, si algú no arriba és perquè ha plantejat malament la cursa i si no pot, no ha de creuar la meta! Un altra cosa és aguantar/acompanyar fins que arribin les assistències. Però sobre tot, si heu de deixar al terra algú, que sigui amb més delicadesa! que no és un sac de patates!

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    • Hola, Jordi,

      Tan important es saber plantejar-se una cursa com saber retirar-se a temps o no situar-se a la linia de sortida si no estàs preparat, d’això també hauriem de estar al cas… Però entenc que és difícil quan t’has capficat durant mesos en un repte…

      Salut, Jordi

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  7. Maria Jose ( la heavy)

    Uff David, a mi también se me ha puesto la piel de gallina ( sobretodo lo de la llegada a meta en la Marato, menos mal q no era el) y mala semana para leer esto, el domingo debut de la Marato de Collserola ( mi primer de montaña) nerviosa muy nerviosa, y no por mi, es q también se viene la compi ( q lleva 3años corriendo, y fui yo la instigadora, regalándole el dorsal para su cumple) y después de leerte me pregunto, estaré loca? ( q creo q si, casi 10 años corriendo y no aprendo ) así q en estas estamos, así q cualquier bricoconsejo, consejo exprés o lo q sea sobre Collserola, será bienvenido, muchas gracias 🙂 , y ya pensando que si salgo de esta, correre la bada trail ( lo ves sin remedio 😉 )

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    • Buenas, Maria José,

      Siento haber añadido a tu ya de por si temores ante la maratón alguna más… Y también me recuerda esto que llevo prometiendo una guía de trails que a ti te hubiera ido genial para ir preparando la carrera y que por falta de tiempo siempre acabo posponiendo.

      Sobre la Marató de Collserola, solo es cuestión de tomársela con calma: es un carrera tan rápida que te lleva a un punto peligroso en el que no sabes si te sale más a cuenta correr o ponerse a caminar. Siempre tenlo en cuenta: cuando tengas la duda, una marcha menos. No es para nada una maratón de desniveles duros ni especialmente técnica pero sí que es bastante rompepiernas porque es un constante sube y baja, y si ha llovido los días anteriores puede que algún tramo de bajada esté un pelín resbaladizo. Ah, tienes de margen hasta las 5 de la tarde para completarla. 9 horas te da una tranquilidad total para hacerla sin forzar la maquina y seguro que llegas mucho antes que en ese límite ya que es demasiado holgado (en Marató Pirineu y Montseny dan el mismo tiempo o incluso menos tiempo y son muchísimo más duras y verticales, en ésas el 90% llega una hora antes de ese tiempo máximo); de todas formas, pregunta a organización si hay algún corte de tiempo durante la carrera, creo que no).

      No dejes de comer y beber sin atiborrarte, disfruta del ambiente y ya verás como te sorprenderás de lo bien que te va (una amiga el año pasado también tenía el miedo de no dar la talla y la completó en menos de seis horas).

      A la Bada Trail, si el curro me lo permite, me apunto. Hice hace unas semanas el recorrido y tiene su miga.

      Salud y suerte!

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  8. Sabias palabras, David. Tan fáciles de entender, tan fáciles de olvidar…
    Muchas veces somos víctimas de nuestras emociones y hacemos complicado lo que en mi opinión sólo debería ser diversión y sentirse bien con uno mismo dentro de los limites del sentido común.
    Espero no pasar nunca esos límites.
    Un abrazo

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    • Es que es tan difícil decir ‘tengo que parar’ cuando has estado semanas o meses preparándote para que ese día salga todo perfecto que se nos olvida el principal motivo por el que corremos o practicamos cualquier deporte de resistencia. Cuesta mucho el ‘hoy no’.

      Un abrazo, Miguel

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  9. Estoy totalmente de acuerdo contigo, pero coincidirás conmigo que la decisión es tan difícil de tomar… por un lado dices que no, que no merece la pena seguir sufriendo que ya habrá otra oportunidad, pero por el otro dices “Jodxxx!!!” Llevo meses preparándome para esto y no puedo continuar ¿porqué a mi?, ahí se te cae el mundo y estas dispuesto arriesgar mas de lo que tienes para seguir
    Quizá unos días después te digas que hiciste bien al abandonar pero en ese momento es todo tan complicado….
    Eso fue lo que me paso el sábado en Prat d´Aguiló hasta alguna lagrima solté al admitir que no podía continuar pero ya está todo se puede repetir menos la vida.

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    • Tan difícil que a la hora de acometerla y los días siguientes no sabes si estás haciendo bien o mal y siempre te queda esa duda de “¿podría haber arriesgado un poco más?”. Por eso es tan importante que cuando el sufrimiento supera con creces la cordura haya alguien al lado que nos sepa ver cuál es el camino correcto a seguir.

      Nos veremos en 2017 en la línea de salida Bagà, seguro que más preparados y aún con mayor ambición para conseguir dar la vuelta al Cadí.

      Un abrazo, Borja

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  10. Hola David, completamente de acuerdo contigo y con tu magnifica entrada. Yo no estoy nada de acuerdo con lo de los hermanos…si no hubiese sido su hermano, el Alistar ni hubiese acabado, se hubiese retirado y punto…

    Por cierto, esa imagen de tu persona entrado en la meta del maratón fue la primera vez que te vi, dio la casualidad de que un compañero entraba en meta segundos antes y revisando los vídeos de la llegada , nos dimos cuenta q al final del vídeo de nuestro compañero, alguien socorría a otro corredor (y que el compañero de este se deba el piro…) y nadie mas se daba cuenta…me acuerdo q lo comentamos largo y tendido. Como puede ser que llegues así, y cómo te puede pasar a…100, 50 metros de la meta…???

    Pero esas situaciones , como dice el compañero anterior, son difíciles de asimilar cuando llevas entrenando meses para un objetivo. Este año, tengo que reconocer, que no recuerdo nada de los últimos 200m de la maratón, Solo pensé, entra corriendo, no caminando, y aunque todavía controlaba y sabía donde estaba y lo que hacia, no sé que hubiese pasado si en vez de 200m hubiesen faltado 2km.

    Ya tengo un edad que me permite empezar a ver las cosas con relativa objetividad, y aunque cada día tengo más ganas de empezar con el trail, la relación tiempo y esfuerzo todavía no sale de manera positiva para poder plantearme realizar una carrera seria…tal vez la Badatrail(?)…corro para pasarlo bien y sentirme bien…para sufrir..ya miro las noticias!

    Salut i km

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    • Buenas, Pere,

      Yo creo que es un proceso en el que no notas el paso de pasarlo regular, a luego encontrarte mal, seguidamente sufrir más de lo que tocaría y finalmente acabar agonizando. No sabes trazar la línea en el que ese padecimiento deja de ser consecuencia de la propia carrera y comienza a producirse por una serie de decisiones equivocadas de ir a más de lo que puedes. Por eso es tan difícil de adivinar por uno mismo a no ser que te conozcas muy bien (y supongo que para eso antes hay que haberlo pagado en alguna carrera aunque sin llegar a estos extremos).

      Sobre comenzar tus pinitos en la Bada Trail, pues me parece una buena idea (no es excesivamente técnica ni dura aunque tiene un corriol mamón y un subida pistera muy exigente) siempre y cuando antes vayas haciendo salidas nocturnas a trote tranquilo con el frontal. Aquí el principal problema es ése: que de noche todo se vuelve más complicado. Si el horario laboral me lo permite intentaré estar ahí.

      Un saludo

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  11. Hola David.
    Amen al post.
    Se nos pasa una cosa.Nosotros somos corredores populares, no vivimos de esto. Pero ese hombre se jugaba un campeonato mundial. Sinceramente. Que hubieramos hecho nosotros?

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    • Exacto, Perr,

      Ellos se están jugando un campeonato del mundo con todas las implicaciones mediáticas, económicas y deportivas que ello comporta. Quizá hubiéramos reaccionado de la misma manera.

      Salud

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  12. Hola David,

    por desgracia estas situaciones se viven a menudo, sin ir más lejos en la pasada edición de Vila Olímpica.

    Mientras uno tiene conciencia y es dueño de sus actos es probable que tenga -quiero pensar que es asÍ- el sentido común para reducir la marcha, parar un rato a recuperarse o, incluso, retirarse. Pero son muchas las situaciones en las que el corredor llega a pillar una pájara que le hace divagar y perder la noción del tiempo, lugar y no darse cuenta de que ya no tiene el control de sí mismo, y eso es peligroso. En la pasada Behobia hubo una escabechina importante por el fuerte calor que derivó en bastantes corredores atendidos en los márgenes del recorrido final, unos cuantos ingresados y un fallecido…¿era consciente la gente de que no iba bien, de que ponía en riesgo su salud? Difícil saberlo.

    En la última de Nassos viví un episodio desagradable por parte de un corredor que jaleaba a otro (supuestamente amigo suyo), forzándolo a ir más rápido empujándolo con la mano por la espalda. El compañero gritaba ‘¡déjame, que no puedo más!’, y el ‘amigo’ lo forzaba y lo forzaba. Al final no pude reprimirme y le solté un grito para que lo dejara tranquilo porque lo iba a reventar y creo que por vergüenza el tipo lo dejó estar y se separó y desapareció. Ya ves que inconscientes los hay en cada rincón.

    Salut!

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    • Buenas, Xavi,

      La de la Vila Olímpica, como tú sabes, la viví en primera persona… Muy cierto en que llegamos a un punto de agonía en el que dejamos de ser conscientes de nuestros actos y nos movemos por pura inercia, es ahí donde está el peligro y lo necesario que alguien con dos dedos de frente frene esa situación.

      Lo de forzar a que otros den más de lo que realmente pueden, si ya te han dicho que No lo lógico es dejar que esa persona corra a su ritmo. Aunque quizá algunos (y yo me incluyo) hemos pecado de eso mismo, de querer dar un empujón más a alguien que ya va al límite.

      Salud!

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  13. Hola David, per mi primer de tot és la vida. Encara que tingui mala prensa com esport, s’hauria de fer com la boxa, quan un competidor no està en condicions, l’àrbitre para el combat i un metge decideix si pot continuar o no.

    En algunes competicions d’alt nivell s’està més a les necessitats de l’organització o de la televisió que a les dels atletes. La final olímpica de Rio de 50 km marxa, podria ser un exemple, veient com patia algun marxador era difícil no témer per la seva salut amb la calor, la humitat, i a ple sol en una prova tant dura.

    Crec que hi ha eslogans de marques comercials, comentaristes esportius sense coneixement, terminologia més propia de la guerra i una certa tradició (altars plens de martirs, per exemple) que han fet molt mal.

    Còrrer ha de ser gaudir, passar-ho bé. Si es guanya o es millora marca, doncs perfecte, però si no, no passa res. Es pot ser competitiu i disfrutar. I a qualsevol nivell.

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    • Hola, Jordi,

      Just el primer esborrany del text començava tocant el tema del francés Geniez i la seva lloada (articles que el venien com a un heroi) ‘pájara’ fruit d’una fortíssima deshidratació només començar els 50 km marxa (i la cagalera…), però al final vaig començar a tallar perquè em quedava tot molt llarg.

      És un clar exemple d’anar per sobre del que pots encara que no tinguis el dia, ja va començar malament i va insistir fins i tot desplomant-se… No sé, quan va caure el primer que vaig pensar era “si us plau, que algú el tregui fora”. Al final, finalista, sí, però a quin preu…

      i per nosaltres, els populars, córrer deuria estar en aquell equilibri en el que sacrifici i gaudir van de la ma.

      Salut

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      • No era només pel Yohann Diniz, aquella cursa la van acabar molt malament molta gent, i estem parlant d’atletes que es preparen molt bé (alguna excepció haurà). A més quan el Diniz va caure i perdre el coneixement enmig de la cursa no vaig entendre que ningú li digués que plegués, perque en aquelles condicions el mateix atleta possiblement no s’adona del perill que pot patir.

        Estic segur que els mateixos que aplaudeixen l’ajuda d’un germà Brownlee a l’altre ho criticarien si el que va ser ajudat hagués patit lesions irreversibles o fins i tot la mort. Davant l’incertesa del resultat, el millor es deixar-ho.

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        • A part del fail de Geniez – Diniz (no sé en què estaria pensant… sorry) aquesta proa sempre ha sigut molt selectiva i dramàtica. Encara que em va semblar més gore la de Londres on els russos van explotar d’una manera flagrant. Està clar que en l’alta competició el nivel d’exigència sobrepassa a vegades el que humanament sostenible.

          Molt d’acord amb el teu últim paragraf, per desgràcia moltes vegades es així.

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  14. David,
    gran y escalofriante artículo. Qué mal lo debiste pasar en esa meta! En algún comentario se dice que todos hemos cometido locuras; creo que es cierto. Por suerte, creo que yo soy bastante juicioso. Mis “heroicides” diría que se limitan a correr con rampas los últimos 2 kilómetros del Maratón de BCN 2013 (que por cierto lo disputé víctima de una infección por quemadura, de la que no tuve noticias hasta el día siguiente) y a una de la que ahora me río: entrar a la pata coja desde la recta final hasta meta en el 1/2 Maratón BCN 2010, ya que en la penúltima curva sufrí una lesión de sóleo. Marca personal, por cierto. Si alguien tiene curiosidad tengo video: http://antonibaltar.blogspot.com.es/2010/02/sabor-agridulce.html .
    Otra cosa, disconozco las reglas del triatlón pero, ¿no es ilegal auxiliar a un atleta, aunque sea un competidor? Siempre recuerdo el drama de la gran fondista catalana Eva Sanz, que en Sidney se desplomó a falta de escasos metros para cruzar la meta y nadie podía tocarla, para no ser descalificada…

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    • Buenas, Antoni (hoy sí ;))

      Yo aún comprendo que si es incidencias de carreras (como las rampas)o una lesión que no pinta grave (vamos, que puedes llegar bien a meta sea bajando el ritmo, andando o, como es tu caso, a pata coja), continúes si no te pones en riesgo de que ésta se agrave y de que la gente te ayude en ese cometido. El problema está más cuando un corredor está al borde del colapso y/o la parada respiratoria, ahí no tengo duda: hay que parar y se acaba su carrera.

      Recuerdo a un corredor que se mareó en el Paral·lel y entre un par lo atendimos mientras llegaban las asistencias y su mujer. Le iba echando agua y preguntando su nombre, dirección… Cosas fáciles para saber que aún seguía consciente. Te crees que cuando se recuperó mínimamente su primera pregunta fue: ¿Tú crees que hubiera bajado de las 4 horas? Nos obsesionamos demasiado… Y lo dicho, yo también caí en eso.

      Sobre las reglas del triatlón, por lo que tengo entendido (y quizá me equivoco) había una contradicción entre dos puntos de la normativa y al final quedaba como algo interpretable que ha salido de cara de los Brownlee. Aun así, me parece que sigue habiendo reclamación del equipo español para que descalifiquen a los hermanos y podrían llevar razón.

      Salud

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  15. Hola David,

    Molt bon article com sempre i molt bon consell.

    Només un comentari una mica pedant: “detrás de mí” y no “detrás mío”.

    Salut!
    Koldo

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  16. Completamente de acuerdo con la tesis respecto a populares…y aun tambien cara a elite. Porque en su caso, no solo arriesgan de forma absurda la salud, sino que tambien, al recibir ayuda externa no prevista, falsean el verdadero resultado deportivo del día. Y si por esa “mano de Dios” gana las WTS a Mola? Maradona ya lo consiguió… 🙂 Hubieramos tenido un escándalo mayúsculo, que hubiera dañado antes que nada al deporte que los Brownlee aman, creo yo.

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  17. Gracias David.
    Aunque ya conocía la historia, estas entradas son los que más me gustan, aquellas en la que alguien te recuerda que esto es un hobby y no nos puede ir la vida en ello.

    Espero tardar tiempo en dejar de tenerla presente.

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  18. No entiendo este artículo por mucho que lo leo. Que si vemos a uno muy cansado tenemos que hacerle parar ? Pero si así llegan el 40% de los corredores en un maratón….

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    • Yo creo que no es difícil diferenciar el que va cansado del que está apunto de colapsar, aquél que es incapaz de mantenerse en pie y pierde el oremus y el sentido de la realidad. Por suerte, son casos contados.

      Un saludo

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  19. Yo siempre pienso lo mismo:

    -Primero la salud de cada uno.

    -Después las heroicidades.

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  20. Ya pasados unos días, voy a comentar yo. Los Brownlee estos que hagan lo que quieran(dentro de las normas), allá ellos. Lo que uno mismo haga en el asfalto, tartan o montaña es cosa propia, allá nosotros. La épica dejadla a los “héroes”, nosotros somos mortales. Terriblemente mortales. Me contaba el padre de una voluntaria de Marató Pirineu, que les llegó un tipo visiblemente cansado al control. Comió muy poco,bebió menos, no habló nada y salió corriendo. Se dió de bruces contra el suelo y se abrió la rodilla. El tipo se levantó e intentó seguir corriendo, pese a que no podia ni poner la pierna recta, pese a que todo el mundo le decía que parara quieto y se dejara atender. ¿Dónde iba?¿Que buscaba?¿Que quería hacer? Sólo él lo sabe, pero a meta no llegaba ni loco.
    Paralelamente, un tipo con el dorsal de UltraPirineu 1049 llegaba a Bellver visiblemente tranquilo y poco fatigado con 8h de carrera encima. Decide abandonar, largarse a su casa. Las responsables de apuntar e informar del abandono le preguntan extrañadas al corredor el motivo de su abandono, pese a su buen estado. El corredor les explica sus peripecias de los días anteriores con un virus estomacal que el viernes por la mañana le hacía pensar que no estaría en Bagà a las 7:00AM del sábado. Salida que sí pudo tomar, pese a que casi llega tarde a causa de que no podía salir del WC de casa por aguas mayores. Considera que tiene gasolina para esos 40K de montaña y que es inútil continuar, para acabar abandonando en un sitio de más dificil evacuación. Además, ingiere comida a cuentagotas y los macarrones que le esperan sólo le produce náuseas. A esos ritmos lentos, no alimentarse significa que esos 70K que le quedan los va a correr su madre. Así que pese a que este corredor pensaba que podría llegar mucho más lejos, decide abandonar. La respuesta que recibe de las valuntarias es :”Ja era hora, un d’assenyat” (Ya era hora, uno con sentido común)
    Al día siguiente, recibe un whatsapp’s de un amigo preguntando como ha ido. Le explica por encima lo sucedido y recibe por respuesta:”¿Y ya està? Me esperaba algo mucho más épico…”
    Igual me he caído del pedestal de alguien, pero yo nunca pensé que estaba subido. Ya he demostrado otras veces de lo que soy capaz. Quiero hacerlo otra vez, pero para eso debo estar entero. Ah, y contaré un secreto: tampoco hay épica en los logros, por lo menos por mi parte. Estaba allí, lo viví y lo sé.

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    • Tuve la suerte de saludar a ese chico ´tranquilo y sereno en El Serrat y luego a su llegada a Bellver. En ambos momentos comprobé que lo tenía todo bajo control y que, a pesar de la buena cara que hacía, la procesión iba por dentro y sabía que su aventura acababa justo en ese punto con la satisfacción de saber primar la cordura a la épica y haber disfrutado del plan que había establecido horas antes de posicionarse en la línea de salida.

      Me alegro de tener colegas que saben que la esencia de correr está en estas decisiones y no en las milongas de los retos imposibles.

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