Sí, lo se. Antes todo era mucho más fácil. Tenías novi@ (el/la de siempre), os ibáis a vivir juntos, os casabais, venían los churumbeles y, con la vida establecida, él podía desabrocharse un par de botones del pantalón y ver el fútbol repantigado en el sofá mientras arreciaba esa calva incipiente y el panzón comenzaba a hacer eclipse sobre los dedos de sus pies.
