Hay noticias que te hacen escupir el desayuno de puro surrealismo con tan solo leer el titular. ‘Valencia ya cuenta con un teléfono de atención al corredor‘ es de esas informaciones que al leerlas debe ir acompañado de un pellizco en el pezón derecho para asegurarte que sigues viviendo en este mundo. Una de esas propuestas que van encaminadas a liquidar el hambre y las injusticias de las calles a medio año de las elecciones.
Selección de Favoritas
Adopta un runner
Lo sé, lo que tú realmente habías soñado era dar brincos con un perro de esos con sonrisa boba de anuncio publicitario que no se manchan y usan un champú para el pelo mucho más sedoso que el tuyo, o al menos un gato para poder hacer memés instantáneos sobre el nulo amor que te profesa (que es una metáfora de lo cruel que es el mundo contigo) y que se queda tranquilo en casa lamiéndose las bolas. Pero para tu desgracia, la vida en pareja o la descendencia te ha traído como mascota a un corredor popular, mucho más descerebrado que el primero y mucho más traidor que el segundo. Y lo peor, no hay subvención estatal que te permita poder sobrellevarlo a base de lingotazos pero sí este Manual para comprender, acoger y tratar a un corredor popular.
Por qué correr no es mi estilo de vida
A veces intentamos preñar las palabras con tanta trascendencia que las vaciamos de sentido, queremos vivir algo de forma tan intensa que acabamos convirtiéndonos en maníacos más que en amantes.
¿Vives y sueñas pensando en running? Entonces es que has convertido algo tan edificante como aparentemente intrascendente como es salir a correr, la traducción al lenguaje del deportivo de evadirse, en una obsesión, no en un estilo de vida.
¿Qué se necesita para correr?
2014, el año que será recordado en el mundo del running porque una expresión tan poco dada a la doblez semántica como salir a correr (más allá de las gracietas grupales) comienza a tener ya dudas de su propia condición. Hemos pasado de la sencillez de atarse unas bambas y patearse las calles a formar parte de una espiral donde gana el que la lía más gorda.
La increíble historia del corredor al que se le pegaba las sábanas
Runania era un país modélico que alardeaba de atletas inmaculados, esbeltos y perfectos; su población, los runners, eran la envidia mundial del resto de mortales que malvivían con sus vidas sedentarias en otras latitudes mucho más oscuras del planeta.
Art Attack: Crea tu propia frase de motivación runner
Creo que no voy desencaminado si digo que correr tiene los mismos efectos que un chute de heroína para Lou Reed, el alcohol para Hemingway (“Escribe borracho, edita sobrio”) o un coño para Picasso: es una deliciosa fuente de inspiración. Así que lo más normal del mundo es que tras un buen tute nos acudan las musas y se nos active un deseo entre literario y existencialista que ríete tú de los libros de autoayuda. Cazar al vuelo una frase que recoja todo el fundamento que se esconde tras ese trote cochinero que nos lleva por el camino de la amargura es una tarea tan heroica como completar la Cursa de El Corte Inglés sin sufrir ni un pisotón. Pero para eso tenemos esta guía que, por supuesto, no os va a despejar ninguna duda.
Frases runners en contextos inapropiados
Hubo una época en que la diferencia era respetada, asumida y hasta en ocasiones admirada. La anomalía tenía acogida en un mote hoy tan en desuso como tribu urbana. Pero, chic@s, estamos en pleno siglo 21, esa época impasible en la que todo el mundo saborea los mismos yogures, tiene de fetiche la misma ristra de directores, escritores y músicos, critica a los mismos fáciles objetivos, toma los mismos combinados y teclea las mismas idioteces en los mismos móviles de última generación. La distinción no está en la esencia sino en el logo, la carcasa y como sepamos vender la moto.





