Razz cumple 10 años

Un mini artículo (no da para más el papel) a medias con el Gran Gabri, en ADN.

No es fácil para una discoteca cumplir años. La mayoría no envejece bien y acaba echando el cierre por motivos económicos o legales. Ejemplos, hay muchos: La Cibeles, La Paloma, Garaje… Historias que no parece que vayan con Razzmatazz, el que para muchos fue y para otros sigue siendo el templo del indie de Barcelona.

El macroclub de Poblenou (cada fin de semana congrega a cerca de 5.000 personas entre sus cinco salas) empieza a celebrar su décimo aniversario mañana con la piel curtida. Aunque durante la pasada década las victorias se cuentan por miles de noches abarrotadas, el revés que supuso la caída del imperio Sinnamon, propietarios de la sala de 2002 a 2008, sigue pasando factura.

La empresa popularizó la discoteca y elaboró alrededor de ella desde una discográfica hasta una decena de festivales (Summercase, Creamfields, Weekend Dance, etc.), pero a mediados de 2008 todo se vino abajo y Sinnamon entró en concurso de acreedores dejando tras de sí numerosas deudas y una marca imborrable. Tal y como explica Daniel Faidella, socio fundador de Razzmatazz que ha vuelto a recuperar la sala tras el fin de esa etapa, su equipo “trabaja ahora por borrar la mala prensa que eso generó al Razz”.

Faidella, que adquirió la sala en el año 2000 cuando ésta se llamaba Zeleste, asegura que él no  cometerá los mismos errores: “En mis planes, no entran los festivales”.

Las leyendas que circulan sobre la sala son muchas. Entre ellas, la del cierre por el 22@, el plan urbanístico para regenerar el barrio de Poblenou. “A nosotros no se nos ha notificado nada. Hay mucho espacio en este barrio y, desde la sala, ya nos ocupamos de que no se generen problemas con los vecinos. Jamás verás un vaso nuestro fuera del recinto”.

Otras muchas de esas leyendas son las que protagonizan los artistas en el interior de la sala. Una cifra que, seguro tras este aniversario, se incrementará.

Suede y LCD Soundsystem, grandes reclamos para la celebración

Grupos de ayer que dicen hola y grupos de hoy que anuncian su adiós. Con esta involuntaria premisa se presenta el completísimo y casi inabarcable cartel que ha preparado la sala del Poble Nou para festejar su décimo aniversario. A lo largo de los dos próximos meses pasarán por los diferentes escenarios de Razzmatazz veteranos que, de un modo u otro, han contribuido en posicionar a la sala barcelonesa en algo así como un templo del pop del Sur de Europa y que han obtenido aquí su particular subsidio artístico en momentos de precariedad compositiva. La reunión de los londinenses Suede tras disolverse en 2003, la lectura que Primal Scream harán de Screamadelica, una de sus obras más aclamadas, o la labor tras los platos de Jarvis Cocker (al que la sala le debe su nombre en honor a una de sus canciones con Pulp) y el ex Smith Mike Joyce, harán las delicias de aquellos que se pierden en los recovecos de la mitomanía. Entre los que dominan el panorama musical actual, el esperadísimo y más que probable último concierto en la ciudad de los neoyorquinos LCD Soundsystem antes de su separación, o la confirmación de la angelina Best Coast, como nuevo icono del pop surfero sesentero. Y de la vertiente electrónica, figuras capitales como Aphex Twin o Luke Vibert, los masivos Sasha y Timo Mass, y el mini festival que montarán los belgas Soulwax en el Sant Jordi Club, acabarán por rubricar un aniversario en el que cabe de todo y al gusto de todos.

Los cinco momentos claves de Razzmatazz

1 Flaming Lips. Para la inauguración (14 de noviembre de 2000) se apostó por traer a la banda de Wayne Coyne en uno de sus mejores momentos creativos. Toda una declaración de principios.

2 Pulp. Razzmatazz le debe su nombre a una de las canciones más carismáticas del grupo liderado por Jarvis Cocker. Para el primer aniversario pisaron el escenario y se cerró el círculo.

3 Loft. Una inauguración no contemplada en un principio pero que resultó un éxito. Por un lado, DJ Amable se encargaba de la ración indie en la sala grande y, por otro, se abría la puerta a la electrónica en su propio espacio desde 2001.

4 Strokes. En 2005, con el público rendido a sus pies tras dos brillantes discos, los neoyorquinos ofrecieron uno de sus mejores conciertos en un ‘Razz’ hasta la bandera de gente.

5 Saint Etienne. Uno los sueños de Daniel Faidella, satisfecho en 2008: poder traer el pop delicado y retro del trío británico.

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