Se ha hecho de rogar (la pandemia ha causado estragos, más en una economía tan sensible como el de la alimentación), pero ya tenemos de vuelta la más golosa de todas las carreras de Barcelona, Cursa Mercabarna. Una sexta edición, que volverá a reincidir en su genial filosofía: un evento donde se puede correr (y mucho) pero que transciende en el sentido de que se preocupa tanto por los corredores como por sus acompañantes (multitud de actividades, apat solidari también para ellos) y que permite dar a conocer unas instalaciones que pocas veces se abre tan de par en par al público.
Carrera única, curiosa y muy, pero que muy popular, que cada año mejora prestaciones (este año se ha reformulado el circuito para mejorar la ubicación de los servicios) y organización y que siempre te deja el estómago lleno. Una carrera de esas que te dejan un buen sabor de boca y que te paso a contar sus entresijos.




