Es cierto, tengo un problema ya que… odio los libros. Bueno, no reniego precisamente de los libros sino todo lo que los rodea: personas normales que se vuelven en insufribles ególatras al poner tinta en blanco, lectores amargados que solo consumen literatura para echárselo a la cara al resto de mortales en vez de disfrutarla y una industria que esconde su mediocridad y ata en corto subvenciones y beneficios apoyándose en un adjetivo al que hace mucho que le usurparon todo su sentido: cultural.
Soy un intento fraudulento de corredor, pero antes que eso me llamo David y, aunque no lo creas, además del running también me gusta caerme en la espiral perdedora de Scott Fitzgerald, reírme a carcajada limpia con los cómics de Peter Bagge, vivir entre líneas el auge y caída de todo un movimiento cultural (porque éste sí que merece ese calificativo) como fue el punk o llorar a moco tendido con la breve antología biográfica que se sacó de la manga Eels sin venir a cuento.
