Archivo de la etiqueta: Alimentación deportiva

Madre de corredor; de profesión, nutricionista

Madre de runner nutricionista

Ellas te dieron la vida y sacrificaron la suya para que crecieras sano, con una mínima educación y un próspero futuro, y tú vas y te conviertes en un runner que le hace ascos a algo tan sagrado como es la comida de tu madre.  Así que apunta: ellas no tienen la culpa de que con la tontería del correr te hayas convertido en un completo gilipollas cada vez que te ponen un plato encima de la mesa.

Este post es para reivindicar el papel nutricionista de las madres, que equilibran tu desequilibrio físico y, sobre todo, mental de querer rascar esos dos segundos al crono que no consigues a base de patearte las calles. Hoy entraremos en la psique de una figura que ve a cada muy tanto a su hij@ independizado y que cree que no hay mejor manera de recuperar el tiempo perdido que rellenándole el buche como si fuera el pavo de Acción de Gracias.

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Fast Foodting, alimentación antideportiva

FAST FOODTING 2

Comida basura y running no tienen porqué ser enemigos irreconciliables desde el momento en que te tomas en serio este noble arte de dar zancadas sin ninguna retribución materialista. Se puede guarrear, gastronómicamente hablando, antes, durante y después de una carrera sin que nuestra conciencia tenga que sufrir un martirio. Aquí unas (y aún hay más) recomendaciones culinarias.

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Fast Foodting, comer-correr-comer

FAST FOODTING

Tú, una hamburguesa y ese persistente sentimiento de culpa. Una de las maldiciones que vienen asociadas a la figura del corredor compulsivo. Un día decidimos que no salimos a entrenar y nos invade durante el resto de la jornada una sensación de pánico terrible a volvernos de golpe más lentos que una respuesta a una avería telefónica. Otro día nos compramos un delicioso helado (de los que tardas más en desenvolverlo que en consumirlo) y al segundo lametón sobreviene un regusto agrío por ese nuevo ingrediente con el que no contábamos: el cargo de conciencia. Una puñetera desgracia. ¿Como casar dos placeres que a veces parecen que están en una batalla más cruenta que la de la integridad con la política? Pues engañándonos, claro, engañándonos…

**Supongo que no hace falta que os diga  de dónde procede la imagen de cabecera: de cuando Meg Ryan era la vecina del quinto y no un clon apresurado de la Duquesa del Alba, Billy Crystal no vivía de rentas y Rob Reiner regalaba un cine que rozaba el cielo con la punta de los dedos.

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