Momentos críticos de carrera: los primeros metros

Marine Corps Marathon

Como una mareada bola de pinball a punto de sacar bonus, cualquier inconsciente que se acerca a comprar unos calcetines a un centro comercial el día que se inaugura la época de rebajas  o el concursante que intenta sobrevivir torpemente en Humor Amarillo. Así se encuentra un corredor en el momento que comienza el asalto a la conquista de su particular sueño deportivo si lo intenta en una carrera popular donde el organizador se enteste en hacer discurrir una manada de elefantes allí donde sólo pueden circular media docena de culebras. Más tensión que la cremallera de los vaqueros de cualquier reaggetonera.  Bienvenido al fascinante mundo de la competición a nivel popular, sus tortuosos primeros compases y el sálvese quien pueda.

Publicado en La bolsa del corredor.

PILLANDO SITIO

En una carrera todos los momentos son importantes pero el más trascendental se dirime justo en las primeras zancadas. Saber o no interpretar las señales que aparecen en ese instante y modelarlas para sacar provecho de ellas es un ejercicio que puede llevarte al éxito o el fracaso al final de la jornada. Eso es así de sencillo y, lamentablemente, a veces sólo acertamos a considerarlo cuándo ya nos estamos arrastrando minutos más tarde a la misma velocidad que deposita un jubilado la compra encima de la cinta transportadora.

En el comienzo de carrera se desvelan  todas las ambiciones y estrategias de los corredores, y es por eso que hasta que no se van ordenando esas prioridades puede que vayamos chocando/estampando con todas ellas sin ningún tipo de rubor ni miramiento. La máxima siempre es la misma: precaución. Tal como está el negocio del running efectuar una gran salida significa salir indemnes de la encerrona más que posicionarnos en una posición ideal para correr sin problemas. Al fin y al cabo los primeros kilómetros sirven para sacudir el árbol y esperar a que caiga la fruta madura. Y crucemos los dedos para que no seamos ninguno de nosotros los que nos despeñemos de la rama.

Consejo: En el calentamiento puedes echar un vistazo a los primeros metros del recorrido, así podrás divisar la situación de los obstáculos, donde se encuentra la primera curva y en qué sentido se orienta. Información privilegiada lo llaman.

MARCANDO EL PASO

Dar con el ritmo idóneo que nos pide el cuerpo esa jornada es una tarea que  a veces resulta más complicada que encontrar  una oferta televisiva interesante el domingo de sobremesa. Nos puede salir ese día complejo de enfermera primeriza que incapaz de encontrar la vena nos deja más pinchazos en el brazo que el de todos los Aerosmith juntos, o puede que tengamos la misma potra intuitiva que nuestro primo pequeño que aporreando el mando nos gana injustamente al Street Fighter.

Pero más allá del factor suerte, el saber ponerse una velocidad de crucero que reserve la suficiente gasolina para estar a la altura del desenlace es una técnica que se va mejorando con la experiencia. Y ésta se adquiere básicamente de una manera: arriesgando, pegándosela y rectificando. Cuanto más tortures  a tu cuerpo más se acabará chivando.  Mientras, te puedes conformar con hacer un análisis rápido esa misma mañana. Si el calentamiento sirve para situar las líneas maestras de nuestra gran obra, los instantes posteriores al pistoletazo de salida están para corregir y perfilar los principales trazos: haz caso a las sensaciones.

Por suerte no somos coches fabricados en serie, cada mecanismo humano es un mundo. Hay gente que conoce su cuerpo tanto que sabe que debe sufrir al principio para conseguir un buen ritmo después. Pero la mayoría, si ya estamos con la lengua fuera tras tres zancadas, nos resultará mucho más útil dar un paso atrás. Aunque no lo parezca, y el sentimiento de derrota se adueñe de nosotros, al final se acaba agradeciendo. Somos seres de sangre caliente pero si por una vez frenamos ese ánimo de querer finiquitarlo todo en el primer segundo habremos ganado una importante batalla. Ir de menos a más es un seguro para llegar con fuerzas al final y tener más probabilidades de conseguir esa ansiada marca. Porque sí, más allá de mirar panderos y no sentirte un marginado social (quien lo iba a decir hace unos años cuando vestir de corto y mallas era motivo de chanza y escarnio) la mayoría corre siempre para llegar un poco más lejos (y rápido).

Consejo: Si al principio de carrera en vez de encontrar pista libre tienes que sortear un batiburrillo de tropezones, frenazos o pisotones y aun así has igualado o mejorado tu tiempo establecido por el paso kilométrico es por:

a)      Estás más fuerte de lo que esperabas (20% de los casos), o

b)      Has salido más fuerte de lo que debías (80% de los casos).

En el primer caso, felicidades, vas a tener un buen día si te sobra el aliento. En el segundo siento decirte que es más que probable que lo pagues más adelante con una pájara proporcional a lo cabezón que te entestes en mantener ese sobresfuerzo. Regular no es guardar siempre, sino saber guardar cuando es necesario. Y es de lógica que al principio se pierdan algunos segundos.

DOS PIERNAS Y… CUATRO OJOS

Mira al frente, a la izquierda, a la derecha, arriba y abajo. Donde menos te lo esperes puede producirse un contratiempo y/o sofocón inesperado. Al congregarse el mayor cúmulo de corredores en la salida nuestro limitado campo de visión queda reducido a la mínima expresión y eso nos obliga a esforzarnos aún más para evitar tropiezos, empujones y nekos en tus órganos reproductores (los pilones de las calles peatonales son terrorismo deportivo y atentan contra la tasa de natalidad con la misma fuerza que las políticas de reproducción en China). Entre bordillos, gente que llega por detrás haciendo zigzag, icebergs en forma de corredores que han salido más adelante de lo que le permiten sus piernas o aquel que le va la vida el no perder a su grupeta  y está todo el rato rectificando el paso, hay que estar siempre atento a dónde se pisa.

A mayor número de participantes y menor cantidad de espacio mayor riesgo de salir perjudicados. Los partos nunca son fáciles sobre todo si vienen en manada. Y más cuando te encuentras al típico soplagaitas que va empujando al resto, criticando la masificación de esa carrera y se empecina en recordarte que él es la pureza del running. Ah, vale, como si tu masa corporal no colaborara en ello… La solución es bien sencilla, campeón: hay carreras populares a patadas, muchas de ellas con espacio de sobra para disputarla haciendo la croqueta.

Consejo: Si tienes la intención de tomar prestado el ritmo de otro corredor no es recomendable agarrarse al primero que pilles justo tras darse el pistoletazo de salida. Hasta que no pasan unos minutos la posición de los corredores no se equilibra con sus aptitudes físicas. Y aún menos cuando en la prueba coinciden corredores que hacen diferentes distancias ya que te puedes encontrar siguiendo a uno que va a hacer un 5k a tope cuando tú estás enfrascado con un medio maratón. La petada puede ser de órdago sobre todo cuanto más cerca de meta estén los de la distancia corta. Por eso es mejor dejar pasar la jauría de la salida y que sea la propia carrera la que ponga a cada uno en su lugar y te ofrezca un buen abanico de opciones a tu alrededor de gente que comparta ritmo, ambiciones y objetivos que tú.

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Momentos críticos:

PRIMERA PARTE: LA INSCRIPCIÓN.

SEGUNDA PARTE: RECOGER EL DORSAL (1).

TERCERA PARTE: LA FERIA DEL CORREDOR

CUARTA PARTE: EL GRAN DÍA

QUINTA PARTE: PREPARANDO LA SALIDA

4 Respuestas a “Momentos críticos de carrera: los primeros metros

  1. Aparte de los riesgos de las salidas, el gusanillo que se siente justo en los últimos minutos antes de los pistoletazo de salida es de las cosas que hacen que esto enganche!!

    Buena entrada como siempre! También me molan mucho las imágenes de cada entrada, y esta en particular!!

    Saludos!

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    • Por supuesto Guillem,

      Ese envalentonamiento antes del disparo hace que muchas veces salgamos a tope sin pensar en las consecuencias. Luego lo pagas pero… y lo que mola!

      Salud.

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  2. JoanDeGracia

    Esos momentos previos sin duda enganchan, pero para los habituales en esto, casi podemos decir que nos engancha todo lo relativo a una cursa: la inscripción, la recogida del dorsal, el momento del madrugón, el avituallamento durante y después, los comentarios con los coleguis, el ver tus clasificaciones por internet, etc… todo, en mayor o menor medida…. nos engancha!!! 😀

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    • Totalmente de acuerdo Joan,

      Y si lo extrapolas a nivel de maratón puedes incluir los meses de sufrido entrenamiento, la dieta insabora y las dudas de última hora.

      Un saludo!

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