Momentos críticos de carrera: la inscripción

La vida de un corredor popular se rige por una serie de procesos comunes y plazos que suelen seguir un guión prestablecido: comienzas a salir a correr, no le encuentras la gracia a eso de sufrir gratuitamente, y lo dejas. Vuelves a intentarlo con algo más de intensidad, llega el primer parón forzoso (una pequeña lesión, unas vacaciones sedentarias)  y te da tal palo retornar a coger la forma que vuelves a abandonar.  Lo intentas por última vez viendo que  la abrumadora mayoría de los que te rodean no paran de contarte las virtudes de calzarse las zapatillas, comienzas a presenciar un acto tan anormal como que piernas y mente por una vez se coordinen y poco a poco le vas pillando el gustillo, tanto como para estar preparado para dar el siguiente y trascendental paso en tu vida runner: participar en una carrera popular.

Publicado en La Bolsa del Corredor

Pero lo que en un momento parece un acto insignificante (al principio uno cree que lo de apuntarse es pegar un grito, situarse en la línea de salida y esperar a que den el pistoletazo para comerse el mundo) se convierte en algo mucho más relevante y fatídico: cuando uno da el ‘sí, quiero’ a una prueba popular no es consciente que está firmando un contrato invisible de normas en la sombra, un código de conducta bastante alejado de lo de correr para vivir (aquí es para sobrevivir), un idioma que debe aprenderse a base de golpes, disgustos y decepciones (también alguna que otra alegría).

Es algo habitual acudir de forma escéptica a la primera carrera. “Total, yo soy un corredor de sensaciones, de correr como filosofía de vida, de mezclarme con la naturaleza [NOTA: naturaleza = parque más cercano a casa o camino de carros en proceso de asfaltización]; eso de competir no entra en mis cánones vitales”, es una frase que se le viene a uno a la cabeza justo antes de verse abocado al mundo de la competición de serie B. Conozco muy pocas personas que después de probarlo al final no hayan sucumbido y vuelvan a repetir. Suelen ser las mismas que después de sufrir como si fueran invitados a un simposio sobre nutrición dirigido por Anna Tarrés dicen que jamás, ja-más, volverán. Y al final… vuelven.

ELIGE TU CARRERA, LA AVENTURA

Lo primero que debemos decidir es en qué carrera vamos a demostrar nuestras increíbles cualidades atléticas. Esto, que antes era un acto más chupado que ser un banco y pedir un rescate (sólo había una opción y cada tanto), hoy se ha convertido en un drama del nivel no llegué el primer día a agenciarme el nuevo Iphone (lo siento Steve, te he fallado). En el mundillo del running actual, en el que hasta el más tonto hace relojes con GPS y pulsómetro, surgen más pruebas atléticas que talent shows en esa tele de calidad con la que educamos nuestro vocabulario social. Suele ser habitual que varias pruebas coincidan en día, incluso en hora y casi en sitio (suerte que no en trazado, que ya la tendríamos liada). Una decisión compleja que se puede torcer según la elección que tomemos.

Consejo: Lo mejor que podemos hacer en esta tesitura es consultar a gente que haya corrido alguna de las pruebas que te interesen y preguntarles. Su opinión suele ser mucho más fiable (o menos interesada) que: a) la organización de la carrera, b) el ayuntamiento donde se celebra esa carrera, c) el deportista de élite que le da imagen, d) patrocinadores y/o entidades que la patrocinan. Eso sí, ya te aviso: con su análisis viene de regalo quince minutos extras de aventurilla / experiencia personal (“el muslo que me dolía y no me permitió hacer marca, …”). Es el precio que hay que pagar por tener una valoración mínimamente objetiva. A ver si te crees que en el running todo sale gratis.

Y eso me recuerda algo importante que no te había comentado: la mayoría de carreras son de pago (aunque las hay gratuitas, algunas de ellas muy buenas, puedes hacerte una idea aquí, aquí y aquí).

Las carreras de pago se dividen en tres tipos: de pago, de negocio y de atraco.  Por suerte, la inmensa mayoría se sitúan en el primer grupo (la relación calidad/precio es para quedarte la mar de satisfecho), quedando las segundas (te clavan) y las terceras (se te ríen en la cara) como esporádicas chustas de perro que de vez en cuando uno acaba pisando. Pero, ya sabes, sólo falta que te pasen la bolsa de pipas para que acabes probando la que está pocha, no falla. Discernir unas de otras es un trabajo de pardillo semejante a valorar la carne humana sólo con la vista (hasta que no la catas no sabes si da la talla o no). Con el paso de las carreras irás haciendo un calendario de lo más fiable en el que primarás las que cumplen las expectativas y descartaras los gatillazos. Selección natural lo llaman.

Consejo: No elijas una carrera por la pericia de su diseñador gráfico. Páginas webs hay miles, talibanes de la helvética tantos como amantes de la comic sans (aunque se lo tengan callado existen, son primo hermanos de los fundadores de los fondos crepusculares del power point). No dejes que la primera impresión de la página de la prueba sea  definitiva, muchas carreras con presupuestazo se curran mucho la imagen y la promo y luego a la hora de la verdad no son capaces de levantar… la carrera. Otras tienen una pinta súper cutre y luego, si te aventuras, pueden hacer que te lleves una más que agradable sorpresa.

Consejo: Más grande no significa mejor (bueno, no siempre). Una prueba puede alardear de cifras de asistencia merecidamente (han tratado tan bien al corredor que se ha ganado su confianza), pero también puede deberse a otro tipo de motivos: que sea gratuita o muy barata (que sea cara y de marca es otra opción), que se haga en una ciudad con una gran densidad de población, que se gasten en promoción mucho más que lo que se pueden gastar otras en organizar toda una carrera, que pongan como gancho que es fácil hacer marca (sobre todo si el recorrido es más corto de lo indicado, algo que tristemente está sucediendo más de lo deseado)…  Es mejor fiarte, sin duda, de aquellas carreras que pueden presumir de haber conseguido satisfacer a sus corredores.

Consejo: ¿Andas corto de vestuario? Entonces puedes elegir las pruebas que quieres correr según el merchandising que regalen como obsequio (*regalar es una forma sutil de decir que la pagas tú). La plana mayor van a lo seguro, la camiseta de manga corta, pero si rastreas un poco puedes ver como otras la ofrecen de manga larga, zapatilleros, paravientos, mochilas e incluso gafas de sol… A lo tonto te haces una percha bien apañada. Ya que vas a hacer un desembolso qué más que aprovecharlo de la mejor manera.

Consejo: ¿Qué tienes complejo de abuelo asalta ferias gastronómicas? Pues no hay nada mejor que elegir la carrera según el convite  que te ofrezcan tras pasar la línea de meta. Las hay que sirven fideuá, otras butifarra, chocolate y coca, fruta y hasta un buen plato de pasta. Las hay también que te ventilan con una botella de agua…

FORMALIZAR LA INSCRIPCIÓN, ESE DRAMA

En el momento que ya hemos decidido en que carrera vamos a comenzar a acumular trofeos sólo nos queda ponernos con el proceso de inscripción. Y eso es… pues un rollo. Siento informarte que las inscripciones para la prueba a la que te querías apuntar este fin de semana se han agotado en el momento de acabar esta frase. Y esa alternativa que tenías para la siguiente… justamente ahora.

Y es que es básico apuntarse con antelación sino queremos encontrarnos con una sensación parecida a la de llamar a la puerta para pedir trabajo (o sea, que nos la chapen en la cara). la San Silvestre Vallecana, la Cursa dels Bombers 0 la Behobia/ San Sebastian son  ejemplos de pruebas en las que hay que tener todos los sentidos en alerta si uno no quiere encontrarse en el selecto grupo que será acusado por los más afortunados con un “te lo dije”. Sí, algunas veces la competición está en conseguir llegar a correr más que en correr en si.

Consejo: Hazte un calendario con bastante antelación de las carreras que quieres disputar en una temporada y ve haciendo un seguimiento para saber cuando abren inscripciones (te puedes ayudar de webs tan útiles como Runedia). Si quieres puedes basarte en esta norma sacada del bolsillo (fiabilidad cuestionable) pero que a veces funciona: a mayor distancia más tiempo para formalizar la inscripción. 10 Km, (de 1 a tres meses antes), media maratones (2 a 6 meses antes), maratones (hasta un año antes, algunas nada más acabar la edición anterior).

Consejo: ¿Por qué es positivo apuntarse con bastante antelación? Pues si miramos tu cartera, el Ibex y la clase política creo que llegaremos al acuerdo que nuestro bolsillo parte en inferioridad en la batalla de la economía de supervivencia. Muchos organizadores encarecen el precio de sus pruebas a medida que se va acercando el día de la carrera. Puede resultar que desde que se abre el plazo de inscripción hasta el mismo día de la prueba se doble el montante a pagar. Y no está la cosa para ir regalando el dinero (a no ser que sea ajeno).

¿Formas de apuntarse a una carrera? Tres básicamente: vía online; acudiendo a alguna tienda (deportiva casi siempre) o asociación que de apoyo u organice la prueba; o jugándotela el mismo día de la carrera.

La primera opción es la más extendida (hay algunas carreras que ya no permiten las otras opciones), segura y cómoda. Acuérdate antes de ponerte a por faena a tener en mano la tarjeta de crédito, DNI, número de chip (en el caso que te lo pidan y poseas uno, sino a apoquinar un extra también), talla de camiseta (no te preocupes, lo más probable es que no te vaya bien), una conexión a internet decente (si te bajas el último capítulo de tu serie favorita sin que te aparezca en tu monitor la carga de un Spectrum tienes más que suficiente) y móvil (te enviarán un código a insertar en su web para asegurar tu ‘compra’).  Por supuesto, haz todo este proceso desde el ordenador de tu casa. Probarlo desde el locutorio de la calle de abajo tiene la misma seguridad que enviar mensajes privados a través de Facebook.

Consejo: Hay algunas webs que les va el rollo vintage y sólo aceptan inscripciones con ese sistema del siglo XX  (recordemos: Médico de FamiliaOlé Olé, el Màgic AndreuMario CondeQuinta del buitreEscaichDavid Hasselhoff en taparrabos… asusta, eh!) que es la transferencia bancaria. Por norma general esas carreras consiguen muy pocas inscripciones online y el grueso de los participantes se apuntan el mismo día de la carrera, una alternativa que se recomienda sólo a los que les gusta vivir al límite (olvídate de dormir tranquilo la noche anterior). Pero ojo, vete un poco antes de lo normal, que como tú piensa lo mismo el resto de gente y puedes quedarte sin dorsal y, por lo tanto,  sin poder participar en esa carrera  a no ser que te vaya el rollo pirata (ya te aviso: está muy mal visto por la mayoría de corredores).

Lo de  acudir a las tiendas es aconsejable que sea sólo cuando se tiene en mente comprar cualquier complemento (como esas zapatillas tan chulas) y así matar dos pájaros de un tiro. Porque si vas únicamente a apuntarte a la carrera puede que salgas con la inscripción ya echa… y esas zapatillas tan chulas (o los dientes muy largos). Pero también tiene otro engorro: suele haber una regla no escrita (la misma que la de la pipa pocha) por la que ese establecimiento queda a un mundo de tu casa y sus horarios son incompatibles con tu vida diaria.

Como habrás podido comprobar la batalla / sufrimiento para correr una carrera popular comienza mucho antes de atarse las voladoras  y no termina justo al cruzar la meta sino que da para un par de secuelas. Próximo capítulo: ir a recoger el dorsal (un mundo fascinante).

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