¿Qué tipo de personajes te encuentras en el cajón de salida de una carrera?

Para que lleguen las grandes carreras (ojo, a lo de grandes: que no significa mejores si no masivas… Que las hay de pequeñas, humildes y maravillosas que nos dejan tan buen recuerdo que esas sí se pueden considerar de verdad grandes.

Bueno, volvemos a comenzar… Para que lleguen las grandes/masivas carreras aún falta muchísimo, tanto que casi se nos va a olvidar las millones de experiencias, curiosidades y anécdotas que presenciabas el día de actos. Uno de los momentos claves para saber qué tipo de personajes te podías encontrar en una carrera era en ese rebaño artificial bautizado aquí como cajón de salida. El primer contacto para comenzar a identificar a cada colectivo según su forma de actuar antes de darle caña a las extremidades inferiores. 

Reconozco que yo pertenezco a no menos de una docena de los aquí descrito. A ver con cuántos te identificas tú. Feliz año!

 

· El ‘popu’ que se sitúa en primera línea sin ser élite ·

Aquí tenemos dos tipologías. El clásico es el que corre los primeros 400 metros a tope y luego ya es hacerse un Lute: camina o revienta, algunos llegan muy dignos a meta y otros casi hay que sacarlos en camilla. Pero desde hace unos años ha aparecido una nueva especie que lo podemos denominar ‘El minuto de gloria’, que son aquellos que salen a muerte los primeros metros grabándose con el móvil por delante de los élite. Todo vale por un selfie.


· El élite que tiene reservada su plaza VIP ·

Aparece por delante de la línea de salida, donde calienta con todo el espacio del mundo mientras el resto ya estamos imbuidos en olor a Reflex y sudor reciente apelotonados justo detrás de la alfombra del chip. Y a un minuto de comenzar la carrera se colocan en esa primera línea reservada para ellos pero que ya ha sido conquistada por el pueblo raso creando un efecto este agujero del cinturón no aguanta ni un mantecado más que se soluciona como en los vagones del metro en Japón: envasados al vacío.


· El zen ·

Posición estática, ojos cerrados y leves movimientos de cabeza, todo lo que sea necesario para encontrar esa paz interior que te permita calmar los nervios, no venirte arriba (que eso compitiendo es media vida) y concentrarte en el objetivo.

Cuando llegas a ese estado Zen se te pasan por la mente las imágenes de todos los entrenos, lloros, lesiones y sacrificios por la mente para saber que aquí estás por que has querido tú, que nadie te ha puesto una pistola en la sien obligándote. Parece que está llamando a las musas para que le venga la inspiración, pero no, está haciendo algo mejor: encontrar la paz mental. Ojo, que aquí tenemos un Paulo Coelho en potencia.


· El que está calentando hasta el último segundo ·

O  ha llegado justo de tiempo y se pone a dar vueltas como un hámster en el cada vez menos espacio que queda en el cajón de salida o el que no quiere perder ese tono muscular que se ha currado allá afuera y se pone a hacer micro ejercicios en los 20 centímetros cuadrados que tiene como espacio vital dentro del cajón. No te extrañe que sean los de los saltitos cuando el semáforo está en rojo.


· El colado porque él vale más que lo que indica su dorsal ·

En algún caso es así, ya sea por no poder demostrar mediante alguna marca previa que estás capacitado para realizar ese crono o por algún error administrativo hay un pequeño grupo de corredores que les dan un dorsal para salir de un cajón mucho menos rápido del que pueden sus piernas… y luego se buscan la vida.

Pero, vamos, en el 90% de los casos son gente que acaba petando a mitad de carrera y quedándose más cerca de sus marcas antiguas que de las soñadas. Son aquellos que juegan al despiste con el voluntario que hace de control de acceso al cajón de salida o que aprovechan que estiran bien las piernas para saltar alguna valla.


· El despistado ·

Que se ha metido por un par de de catastróficos errores involuntarios: el de no se dio cuenta de que el color o la info del dorsal ya te indica donde debía ir y se metió allá donde vio espacio, y el que siguió a otra gente y se encontró enclaustrado donde no le tocaba. Tariro riro ráááá

Y aquí entonces te das realmente cuenta de quién es quién en los primeros metros de la carrera: el que sale en marcheta a su ritmo (posiblemente porque es alguien que no tenía previamente ni pajolera idea de para qué sirve un cajón de salida) y la culpa es del resto que van como locos y el que cuando ve cómo arrancan los jabatos con los que comparte ese cajón le entra los sudores fríos, se da cuenta del embolado en el que se ha metido y se tira a un lado para molestar lo menos posible.


· El que le surgen unas terribles ganas de mear de última hora ·

Ya has ido al lavabo en casa, en el bar donde hiciste el cortado y nada más llegar a la zona de salida. Pero, ay… Se te ha olvidado que durante el calentamiento comienza a acumularse líquidos en tu vejiga que no tenías ni remotamente controlado y las ganas de mear ahora mismo son terribles.

Así que lo te quedan tres opciones? Ajo y agua (lo que le toca a la gran mayoría; como mucho hacer una parada técnica a mitad de carrera), hacer el sprint de tu vida y rezar para que quede un lavabo libre y llegar a tiempo para el pistoletazo de salida, o buscar un hueco allá donde puedas.


· Los de la grupeta ·

Habían quedado en un punto exacto a una hora muy concreta para ir juntos al cajón de salida… Y como pasa siempre aparecen solo la mitad porque el resto o está aparcando la moto o está enfrascado en la cola del lavabo o «no habiamos quedado allá arriba». Keep Calm! Ya ha pasado tantas veces que tenemos plan B:  el de «ya nos encontraremos en el cajón de salida» como si fuese una población con la densidad de la provincia de Teruel cuando es RazzMatazz en pleno agosto. Al menos han hecho una cosa bien: todos llevan la misma camiseta, así que el Plan C es «ya nos encontraremos en carrera». Spoiler: solo sucede cuando uno recoge el cadáver del que ha petado yendo delante.


· El tapado con la matraca de que todo le va a salir mal ·

Ufffffffff, aléjate de él lo antes posible… y si no hay más remedio que tenerlo al lado… Mejor, sé aún más brasa, que si hay que devolvérsela que sea con sus mismas armas.

Es el típico que está todo el rato con la monserga de que no tienen buenas sensaciones, que los entrenos no le han acabado de ponerle a punto, que sale de una lesión, que si el viento hoy, que os sigo pero me dejaré caer al poco porque no tengo piernas. 90% de las veces queda delante tuyo el muy cabrito.


· El que entra a última hora desde detrás y quiere ir delante·

La técnica ya se la sabe de memoria:

  1. Meter brazo
  2. Meter culamen
  3. «Perdón, que paso»
  4. No mirarte de frente o sonrisa exculpatoria (depende del día)

Da rabieta porque va haciendo camino empujando a todos los de delante creyéndose tener un pase VIP especial cuando es casi tan mierda como tú, pero cuántas veces no nos hemos encontrado esto en la cola de una discoteca o del mismo super… 


· El que realmente ha llegado demasiado tarde ·

Y no le dejan pasar porque ya está cerrado el cajón. En muchos casos lo asumes e intentas colocarte en el de detrás, pero en otros casos… Asalto a la valla como si fuera un apocalipsis zombie. Es la guerra.


· El que necesita ‘amigos’ ·

No sabe correr solo, necesita ir acompañado y que le pongan el ritmo o que le motive gente que tengan el mismo objetivo que él. Los hay honestos que van preguntando a otros corredores a qué ritmo piensan salir para ir juntos, pero no hay que olvidarse del astuto salido de la KGB que practica las escuchas del pasaba por ahí y que sabe chupar rueda de alguna grupeta sin que se note mucho. La cuestión es que te pegue lo menos posible el viento en la cara si ya hay alguno que lo puede hacer por ti. 


· El que retransmite en directo la epopeya atlética ·

Es el que el 90% de su presupuesto no va a material deportivo sino a pillarse el móvil con la mejor óptica o la Go Pro de última generación. Ellos ya son conscientes que en atletismo moderno es casi más importante contarlo que protagonizarlo porque la vida es una Storie de Instagram. Y ahora tú eres el co-protagonista involuntario del capítulo 2 de sus aventuras (el primero es el de la previa en el metro contándote el reto que tiene ese día y lo mucho que ha sacrificado para llegar hasta allí) y te va a pedir que saludes a cámara y hagas un poco el orangután y hasta que le respondas qué tal te sientes mientras estás echando la bilis en el km 37 de la maratón.


· El que está buscando como loco a sus supporters ·

Llámalos supporters, llámalos sherpas, llámalos equipo de asistencia porque al fin y al cabo hoy les va a tocar hacer de eso. Aquí la definición completa que sale en el DICCIONARIO DE LENGUA RUNNER PARA PERSONAS NORMALES:

EQUIPO DE ASISTENCIA

El día en que te toca ser a la vez: criado, sherpa, pinche, fotógrafo, psicoterapeuta, community manager y, más que probablemente, futur@ prometid@. Y todo manteniendo una eterna sonrisa profident.

Ay, como hayas pactado que os ibais a estar allí antes de movilizaros por el circuito y no apareces… Adiós planning, adiós carrera y bienvenida la depre por competición y la llorera semanal hogareña que os tocará soportar.


· El desesperado por encontrar el satélite para su GPS ·

Dos minutos y el puto Garmin que no se conecta y… A ver cómo sigo yo la carrera sin ver mis parciales, mi pulso, el desnivel y los mensajes de ánimo. Pues como siempre se ha hecho antes, por sensaciones y mirando los puntos kilométricos. 

La desesperación llega a tal punto que se recurre a un truco infalible para que se conecte rápido: levantar el brazo como si cantaras el ‘Cara al sol’ porque está claro que a 19.100 km no te va a pillar la conexión con el satélite, pero… a 19.099,999 km qué? Ahora cambia, eh?


· El perfeccionista que lo calcula todo al milímetro ·

Cuenta los geles y los ordena en el bolsillo por orden de ingesta, revisa los nudos del cordón de las bambas, repasa la tira de los ritmos, se vuelve a colocar la cinta de las pulsaciones, sitúa las liebres y se coloca a x metros exactos de ellas anticipándose al primer arreón, y se posiciona ya inclinado a la izquierda para tomar la primera curva por dentro. No deja nada a la improvisación y es el que sabes que va a triunfar hoy. Así que como una lapa tras él.

8 Respuestas a “¿Qué tipo de personajes te encuentras en el cajón de salida de una carrera?

  1. Bon any David!
    Gràcies per haver seguit donant ànims a la nostra colla de corredors desesperats per no poder córrer, diuen! perquè corre si que es pot.però, clar! sols o amb un parell d’amics i això no impacta! però ho passes bé també!
    A 2021 l’hem de petar. T’espero als 50K del Bisaura, el meu repte 2021… aiaiaiai
    Una abraçada
    Salut, kilòmetres i muntanya!

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    • Ja poder sortir a córrer és ja més de mitja vida pels corredors. Jo amb això em dono per completament satisfet, més tenint en compte els dos mesos tancats amb clau i pany que vam passar no fa gaire. Fer curses, la cirereta al pastís. Moltes ganes, però que arribi a lo gran quan les condicions siguin les ideals.

      Bona entrada any, Josep Maria!

      Abraçada

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  2. Muy buen articulo me he reido un monton, yo tambien me he visto reflejado en algunas de las situaciones, cuando nos vemos definidos por alguna de estas actitudes solo queda verse un poco ridiculo dandole transcendencia vital al hecho de participar en una carrera.
    Feliz 2021 y gracias por estos momentos de diversion

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    • Como siempre digo, correr es en la práctica de las cosas más intrascendentes que existen, a su vez, es algo que te remueve totalmente por dentro. Y eso es algo que me encanta porque también sirve para quitaros importancia y poder hacer ese ejercicio tremendamente saludable de reírse de uno mismo.

      Buen entrada de año, Emilio.

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  3. Bon Any!

    Crec que tots tenim una mica de la majoria de grups. És curiòs que el grup al que potser més m’apropo és al perfeccionista (amb altres manies i sense trionfar) però només en asfalt. A muntanya soc totalment oposat.

    Salut,

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  4. Buen año,David.
    Pues yo soy un intento de Zen con Perfeccionista, que suelo echarlo por tierra antes de empezar la carrera por cosas como las del GPS, o con paranoias del tapado mezclado con falsa modestia y miedo al fracaso, o bien con alguna cosa relacionado con ser un parras y perder el chip o cualquier variable que crees no haber calculado del todo bien y tu en ese momento se te hace una montaña más alta que la que tienes que coronar.

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    • En mi caso ya cuando voy camino de la salida ya diciéndome «da igual, ya la has cagado» consigo estar más zen que cuando quiero tenerlo todo controlado. Perfeccionista me gustaría, pero… Ya me conozco.

      Buen año, Zuñi!

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