Que los trail runners (me incluyo) somos bastante más posturetas que los asfalteros (me incluyo también: aaaaamigo, yo no me escondo, también beso el cemento) es una de esas verdades incómodas que pocos se atreven a hacer público (como afirmar que quieres correr una vez en tu vida la UTMB).
Y es que tenemos la misión de seguir perpetuando el prejuicio sociodeportivo -y ahí estoy yo sumando a la causa, que hemos venido a reirnos de nosotros mismos :)- de que si eres corredor de ciudad estás en la vida solo de paso y que si, en cambio, has subido un par de veces al Cadí a por bolets o has publicado un selfie tocando el muro de la Casa de Campo es que has sido enviado por el mismo Zeus para predicar con las virtudes de los esguinces tobilleros a la mínima que el terreno se vuelve mínimamente irregular.
Y resulta entonces que te presentas a un trail de los ‘grandes’ (o sea, de los que te has pulido la paga doble en la inscripción, viaje y alojamiento a esa carrera; ese sustento económico que de primeras iba destinado a una genial idea de inversión que tus padres iban en un 99% a sufragar a fondo perdidísimo), ahora casi todos bajo el yugo de UTMB con muchas con más FOMO que prestigio, llegas a recoger el dorsal y disfrutar de los múltiples stands de marcas deportivas en la Feria del corredor… y te encuentras la realidad: el postureo no lo determina el terreno sino la genética y el talonario.
Estos son los rasgos que nos definen como auténtico trail runner en una feria del corredor de las de UTMB.
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La camiseta
El outfit lo marca todo. Lo primero en lo que se va a fijar el resto de corredores cuando te presentes en la feria es qué camiseta llevas puesta (también en qué calzan tus pies, pero de eso hablamos después) y esta debe debe cumplir, como mínimo, dos de estas tres variables: que sea de un trail o de mayor distancia o de mayor dureza o más icónico que la prueba que vas a correr aquí.
Si te has inscrito a la de 50 km, enfúndate la de una de las de 100 para arriba. Si es una prueba técnica, viste la del trofeo KIMA o cualquiera más apta para cabras que para bípedos. Si en la que estás inscrito está tan solicitada que el hecho de que al final estés aquí es porque te ha tocado de chiripa (o la pasta y los favores mueven montañas, nunca mejor dicho) entonces… algo de Zegama o de la Western nunca falla. Y si te has liado con la prueba reina, no te queda otra que arrear con la del Tor de Geants.
Lo importante no es el nombre de la carrera sino el mensaje que deja: aquí has venido a pasearte y has bajado del Olimpo de los Dioses casi a regañadientes a mezclarte con el populacho.
PD: se te perdona todo si la camiseta que muestras con orgullo es de la carrera de tu pueblo (o del pueblo que te ha acogido como si fueras un vecino más).
Los crocs o chanclas
Eso no quita que se te tiene que notar públicamente que llevas inmerso en ‘modo competi’ desde que en el día de tu nacimiento los médicos te recogieron del suelo con un traumatismo severo porque tú estabas convencido que batallabas con un imaginario hermano gemelo para ver quien cruzaba primero el útero de tu madre. Y, claro, eso tiene que dejarse notar de muy diferentes formas, todas ellas claramente visibles para el resto de presentes en la feria del corredor de una by UTMB.
¿Y cómo destacar en un mundo en el que el copy/paste se vende como firma de autor?pues llegando en chanclas o crocs, ya sea en unas havaianas raídas o con las que ahora te vende las marcas (a ver si te crees que no iban a rascar también a la más mínima tara que te vean) como si te hicieran un masaje genital y que están ya a precio de placa de carbono y diseños que podrían salir en alguna peli espacial de Christopher Nolan.
El bidón, el sudor y las excusas
Recuerdo ‘Yo una vez estuve en Chamonix’
Gorra de UTMB World
Pulseras y tatuaje
Porque tus aventuras en los festis han pasado a mejor vida (aunque siempre cuelas el que has ido este año en plan «no solo corro, también me culturizo», de ahí que tararee una de Siloé, fune como un viejo abuelo Simpson que el reaggeton no es música y me ponga del revés con la Charlotte DeWitte.
En definitiva, si tu CV lo marca las pulseras de tu muñeca queda bien a las claras que has dejado atrás el ponerte como un futbolista en los 80 y emocionarte con el hit de siempre en un evento masificado en un polígono perdido a las afueras de tu ciudad a ponerte aún más del revés y dejar rodar la lágrima en otro tipo de evento masificado sonando la de Vangelis y la de El último mohicano.
Esa vida destroyer ya no la llevas, ahora eres puro y casto y supuestamente has dejado las drogas, aunque en público te infles a ibuprofenos como si fuera ketamina, así que no quiero ni imaginar lo que te meterás en petit comité que a lo mejor regentas una narcotaquilla en el gimnasio de tu barrio.
Y sobre el tatu… Qué te voy a contar que no hayamos sufrido en nuestras pieles…
Puta miseria de vida que empezaste plasmando en tu piel un medio maratón de montaña pistero en Collserola y ahora tienes que ir cada tres meses a tu tatuador de confianza (ese que siempre te deja la misma duda: ¿este es un ‘aliade’, un acosador de manual o futuro miembro de Desokupa?) a que te lo redibuje para que esté a la altura de tus nuevos logros. Al final te está quedando un Ecce Homo que ya ni transpira y apunta a futura amputación.
Y por si te ha molado esta chorrada…
Cómo identificar a un asfaltero en un trail
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Blogmaldito es un blog con filosofía ‘Non Profit’. ¿Qué significa esto? Que tengo como principio que todos los contenidos son para disfrutarlos con la condición de que no hagas un uso comercial e interesado de ellos. Todo lo hago como hobby y desde una perspectiva de corredor popular para el resto de corredores y amigos que me encuentro en las carreras.
Justo por eso, ni puedo ni quiero ganar dinero con esto de correr. No acepto invitaciones, ni regalos. No estoy en venta. Para mí ya es un regalo que alguien se moleste en sacar un poco de tiempo al leerme y hablar de esta locura de flipados haciendo el cabra por las calles y las montañas.







