
Quien más, quien menos, con la acumulación de kilómetros, derrotas y victorias, alegrías y penas, acaba por añadir algunos trucos de cosecha propia para intentar que la experiencia sea lo más llevadera posible. Uno de los grandes enigmas cuando salimos a correr es si lo estamos haciendo al ritmo correcto según la exigencia física que nos hayamos propuesto ese día.