
La Cursa dels Nassos vuelve a tomar impulso participativo (segunda mejor marca de todas sus ediciones) en un prueba que se batalla siempre entre la tarta de chocolate y la dieta del pollo a la plancha, entre lo festivo y lo puramente competitivo. Por ahora mantiene un equilibrio disfrutable para ambos públicos y eso es algo que siempre hay que agradecer.
