
El año de la vuelta a los orígenes de la Mitja Marató de Granollers – Les Franqueses – La Garriga deja un poso agridulce: por el lado positivo sigue siendo una carrera que vale la pena tanto a nivel organizativo como, muy especialmente, ambiental (toda esa gente en la calle, qué lujo y qué alegría); por el lado negativo hay un descenso de participantes mucho más acusado de lo que a ellos (y creo que a la mayoría; el límite lo ponía yo en 5.000 en meta… y se han quedado a 500 de ello) les gustaría y cierta sensación de que entramos época de vacas flacas.
A corto plazo ya no volverán ni los nombres rimbombantes ni la sensación de ser ese día uno de los focos mundiales del atletismo en ruta. Pero nos queda una carrera que en su esencia es totalmente estimable, donde unos (organización y pueblos involucrados) y otros (los que nos ponemos el dorsal) la sentimos algo nuestra. Y es que la Mitja de Granollers se deja querer (caro, eso sí) y mucho. Sigue leyendo →