
Unos minutos de tu tiempo, un par de manos dispuestas a ser torturadas, una garganta con ganas de dar guerra y un poco de empatía. Es lo único que necesitas para vivir la experiencia completa de una competición.
Y es que una carrera es mucho más que una batalla de yo contra el crono, una carrera es un libro relleno de pequeñas aventuras en el que cada corredor es protagonista absoluto de la suya y, si quiere, un especial figurante de las del resto.








