Ellos vuelan, muchos de nosotros nos arrastramos. Ellos lucen cuerpos de infarto trabajados en sesiones maratonianas de gimnasio, nosotros somos más heterogéneos y menos dictadores con nuestro físico. Ellos se llevan la gloría pública, nosotros la del lugar más importante del universo: nuestra casa. Y aunque bien es cierto que entre élite y populares nos separa el nivel deportivo nos une la misma ambición por conquistar retos en principio inalcanzables (después verás que no, que casi todo con esfuerzo y sentido común está al alcance de cualquiera). Por eso, a partir de lo que acontece en el Mundial de atletismo de Moscú 2013 podemos extraer unas cuantas sabias lecciones para aquellos que hemos hecho del running una pequeña anécdota vital.
