La Muntanya Màgica y más concretamente el Estadi Olímpic, viene a ser para la ciudad de Barcelona lo que Wembley para Londres: un escenario impagable donde han sucedido varias de las mayores gestas deportivas, musicales e históricas, de esas que se quedan clavadas en la retina del populacho para el resto de los años. Así que poder pisar ese trozo de historia, ya sea birra en mano (reconozco que esta ha sido mi aportación en la mayoría de ocasiones) o quemando suela es algo que motiva a cualquier mitómano. Y una oportunidad para descubrirlo la tenemos en la Cursa Lluís Companys. Memoria olímpica y reivindicativa en una prueba que se disfruta tanto en la agonía de sus repechos como en el detalle de su circuito.
