Otro año más que se acaba, otro año más que empieza, otra Cursa dels Nassos a la saca, otra buena patada en la boca a este desastre de 2013 que bien merecido se lo tiene. 11.500 insensatos (o directamente los más listos de su casa, que excusa más chula para no estar enfrascados con los últimos preparativos de la cena de fin de año) recorriendo el centro de Barcelona es una buena muestra de la salud de las carreras populares desde que paso de una simple afición a convertirse en fiebre de masas. ¿Aguantarán las costuras ante tanto enfermo del running?
Nota mental: Pedir a los Reyes Magos que las entradas se escriban solas y no con esta mega resaca encima, o redactarlas antes de pronunciar esa fatídica frase de sí, pero solo una copa.

