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A examen: Tast de la Mitja

a examen fotos tast mitja 2021

Que alegría ver (intuir en algún caso porque la mascarilla lo convierte todo en un reto identificativo) las ganas e ilusión de la mayoría la gente de volver a disfrutar de carreras populares y qué bien que haya sido el Tast de la Mitja quien haya afrontado esa misión tan difícil de cristalizar en una época de tantas incógnitas y nubarrones a causa de la pandemia.

Es obvio que aún no es la carrera ideal que nos encantaría correr (ni para los corredores, ni para los voluntarios, ni para los organizadores, ni para los acompañantes) con gente animando, mascarillas y protocolos ya siendo historia, gritos y vítores, charlas y fiesta pos carrera, esas reuniones masivas… Eso tardará en volver, pero es un importante primer paso (un segundo si tenemos en cuenta propuestas anteriores como el tándem Mercè/Nassos o todo lo que ha salido adelante en cuanto a carreras de montaña) para esa vuelta progresiva a la esencia de las carreras populares que protagonizará en su próximo capítulo la propia Mitja de Granollers (la hermana mayor del tast), pero también el Cros de Sants, la Mitja de Tossa, la Unirun, la Delta Prat… Y todas las que vendrán.  Y eso es algo necesario de celebrar. 

https://wp.me/pNuBu-ftw

*Que apoquinas con tu inscripción. 

Pros

El poder tirarla adelante ya es en sí un gran éxito

El tono y el contenido del speech previo de, si no ando equivocado, Toni Cornellas (la cabeza visible del Tast y la Mitja), era indicativo de lo cuasi milagroso que es tirar adelante cualquier evento deportivo, aún más una carrera de asfalto, en estos tiempos y más con las cifras (1.500 inscritos y más de 1.200 en meta) y filosofía del Tast (debía ser lo más parecido a lo que siempre ha sido un evento popular): todo en contra, salvando mil y un escollos (restricciones de movilidad, cambios obligados en el circuito a pocos días de realizarse, los miedos y reticencias de varios organismos).

Entre la euforia y el alivio de sus palabras se ha podido llevar a cabo una carrera que no es para nada un Tast pla i avall, pero que es lo más parecido a una carrera popular al uso que hemos tenido en los últimos meses en el sentido de una prueba con el caliu popular de las mejores ocasiones.

No se jugaban nada (recordemos que es una prueba sin ánimo de lucro y cuyos beneficios revierten en incentivar el deporte de esta parte del Vallès Oriental y ese es uno de los motivos de por qué esta una de las zonas más activas en cuanto a correr con un buen número de clubs y unas carreras con gran aceptación popular y personalidad propia).

Decía que no se jugaban nada… Y eso es no es cierto. Sí que se jugaban mucho, se jugaban algo trascendental, y de ahí esa casi quijotesca obsesión de poder tirarla adelante (teniendo que pagar el peaje de incluirla en el calendario RFEA y apoquinar los 3€ de rigor; al final no le hizo falta -la Generalitat relajó la normativa sobre qué tipo de carreras se podían organizar- pero era una manera de poder trabajar un poco más tranquilo y sin tantos miedos sobre si al final se podría llevar adelante).

Se jugaban demostrar que el deporte y más concrétamente, las competiciones al aire libre (extensible a la cultura y los actos sociales a cielo abierto), no son el problema sino más bien una solución a nivel físico y psicológico para salir adelante mientras dure la pandemia; solo es cuestión de hacer que sean eventos con unos protocolos en los que se vea a las claras que los beneficios sobrepasan de calle a los posibles riesgos. Y también, había una misión importante: el dar la oportunidad a la gente que se gana la vida con esto y puedan salir del paso en esta aguda crisis.

Si Mercè y Nassos fueron ejemplos de que se pueden organizar carreras con casi (casi porque el 100% es imposible) plenas, y hasta obsesivas pero comprensibles (de ahí que muchos organizadores las hayan tomado de base para plantear sus carreras), garantías sanitarias (otra cosa era la discusión sobre su idoneidad ya que otros sectores estaban cerrados a cal y canto), este Tast de la Mitja es la carrera del desconfinamiento, la de la necesidad de volver, paso a paso, a como eran antes de la pandemia. Y creo que en ese punto el Tast es un pequeño gran triunfo. Y aquí toca agradecer la labor denodada de toda la gente que ha estado detrás para tirarla adelante.

A nivel organizativo cumple sobradamente

En general cumpliendo en la mayoría de aspectos y sin ningún error de bulto (alguna decisión que sé que para muchos corredores es discutible, pero de eso hablaremos luego). Todo bastante bien organizado el día de la carrera (son la gente del Tast y la Mitja, o sea sello de calidad) teniendo en cuenta que creo que se ha notado que la mayoría estamos en esa fase de vuelta al cole, o sea necesitando unos días de rodaje y familiarización para pillarle el punto del todo tras tanto tiempo sin participar y montar una carrera. ¿Hay cosas a mejorar? Sí, por supuesto y de eso, lo dicho, lo comentaré más adelante. Ahora vamos con lo positivo.

Una botella en lugar de una camiseta. Pues, oye, compro

De camisetas voy saturadísimo y ahora sin apenas carreras y stands donde donarlas tengo una casa que parece el trastero del Vinted. Así que valoro bien el que se ofrezcan obsequios alternativos (e incluso, que no es el caso, que no se den y te lo ahorres del precio de la inscripción). Y esta botella, pues está bastante chula y la considero útil, no tanto para salir a correr con ella asida como para llevarla encima en tu día a día. Por cierto, como es habitual, gran bolsa del corredor.

El circuito es feo pero está bien planteado (y sirve para registrar marca)

No lo vamos a negar, esa primera parte poligonera sino fuera por los puntos de animación y los voluntarios se te puede hacer muy cuesta arriba. Por suerte, está en los primeros dos tercios y juega con ser la parte más difícil (tendencia a subir) del recorrido. Luego es una bajada para volar hasta meta. Si la sabes gestionar, te puede salir una buena marca (han caído cinco sub 30′ que no está nada mal aquí). Podía haber salido más rápido, pero cambios de última hora (prohibición de tocar una carretera comarcal; el camí de Can Toni), obligó a meter dos giros cerrados de 180º que han pesado un poco en las marcas (el primero un tanto angosto cuando había espacio de sobra en esa avenida, pero entiendo que al ser insertado a última hora es lo más rápido y factible que se podía hacer). Pero, vamos, me quedo en que se ha buscado hacer el mejor jersey de lana posible con los pocos ovillos que contaban y eso es un mérito. Y es un circuito para tener marca homologada y eso es difícil de conseguir hasta otoño.

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A MEJORAR

… Pero es feo

Sí, sí. Feo, de eso todos somos conscientes. A mí me hubiera encantado el planteado para 2020 que tuve la oportunidad de trotar en su momento y pasaba por el Parc del Lledoner y el Parc del Falgar (pasa por entornos urbanos, así que era difícil llevarlo adelante) o el previsto inicialmente para este año con salida la Garriga y meta donde hoy (pero entiendo que este último planteaba problemas con los traslados). Lo mejor, que el año que viene volvemos al clásico pla i avall, que es la gracia de este Tast.

Un guardarropa para todo el mundo hubiera venido bien

Comprendo que estamos inmersos en una pandemia dantesca (y, por suerte, ya saliendo de ella… cruzo los dedos) y que son decisiones muy difíciles de tomar porque la situación es cambiante y aquí se ha primado el evitar el riesgo de contacto con los voluntarios y las aglomeraciones de corredores en un mismo punto. Yo siempre busco (no siempre lo consigo…) un intento de empatía y de recopilar información antes de argumentar a favor o en contra de cualquier asunto y ya os digo que no me gustaría estar en la piel de ninguno de los organizadores de carreras en estos tiempos.

Dicho esto,  viendo que en otras carreras se ha podido y no ha habido ningún problema (diferentes fórmulas: meter las mochilas en bolsas de plástico, dejar y recoger uno mismo los enseres…), quizá sí que se podía haber mirado de llevarlo adelante teniendo en cuenta que a causa de las restricciones solo los participantes en la carrera tenían permitido cruzar la comarca acogiéndose a la excepción que permite el Procicat; en cambio los acompañantes, si no son dependientes, no podían movilizarse (y ellos pueden hacer de guardarropa en caso de que no hubiese). Eso ha conllevado a que bastante gente haya optado finalmente por acudir en transporte privado (maletero para dejar las mochilas) en lugar del público.

Por otro lado, resaltar el gesto de habilitar un guardarropa de emergencia para salir del paso para aquellos corredores que realmente no tenían alternativa previo envío de mail indicando la necesidad de optar por él. Bravo por eso.

Pequeños desajustes

VALORACIÓN

*POR SUPUESTO, SUBJETIVA A MÁS NO PODER Y VARIANDO SEGÚN LA OPINIÓN DE TODOS VOSOTROS.

La recomendaría a… 

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PRÓXIMAS PRUEBAS DE ASFALTO

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