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Cosas que son mejores que correr

COSAS MEJORES QUE CORRER

Que sí, que correr es una actividad sólo apta para esos cabezas huecas que no tienen cuidado de su salud ni un atisbo de cordura a la hora de diferenciar las cosas importantes de las cosas realmente importantes. Una afición insana de la que seguro pagaremos las consecuencias en un  futuro (no será cosa de la edad, no,  seguro que no…). Ya sabes es muchísimo mejor quedarse en el sofá dando lecciones morales o poniéndose al nivel de esos contertulios que saben de todo pero que, curiosamente, no entienden de nada. Seguro que hay mil cosas mejores que correr pero como este blog va de eso, tendré que tumbar todas las alternativas con argumentos dignos de una tertulia de Ana Rosa Quintana. A mi, que me gusta más la demagogia que a un tonto un lápiz.

ALCOHOL & DERIVADOS. En el mejor de los casos, cirrosis; en el peor, vendiendo la tele de tu abuela.

AMOR. En el mejor de los casos, escribiendo poesía barata (de la que te arrepentirás y mucho); en el peor, con el corazón más roto que las lunas de los bancos en época de crisis.

ARTE. En el mejor de los casos, cara de tonto, en el peor, cara de tonto y bolsillos vacíos.

BAILAR. En el mejor de los casos, patosidad cómica; en el peor, vídeos subidos a Youtube sin tu consentimiento.

CINE. En el mejor de los casos, mareado entre el 3D, los subtítulos y el becerro que va contando cada fotograma a medida que se va proyectando; en el peor, todo eso y sintiéndote estafado.

COLECCIONISMO. En el mejor de los casos, con una hipoteca ruinosa; en el peor, síndrome de Diógenes.

CONCIERTOS Y MÚSICA. En el mejor de los casos, desafinando cosa bárbara en un karaoke, en el peor, aplastado y bañado en brebajes con alto contenido de pota autóctona.

DORMIR. Vale, aquí pinchamos hueso, pocas cosas más gratificante que no hacer absolutamente nada con una manta como escudo.

LEER. En el mejor de los casos, volverse un cansino snob; en el peor, escribir tú propio libro (con el consecuente fracaso).

SEXO. En el mejor de los casos, enfermedad venérea; en el peor, embarazo no deseado.

VIAJAR. En el mejor de los casos, timado y con alguna enfermedad que creías extinguida hace un siglo; en el peor de los casos, secuestrado (reza porque sea exprés).

YOGA. En el mejor de los casos con hernias en los lugares más recónditos; en el peor, en cautiverio mental en un mundo de color arco iris.

¿Crees aún que hay algo mejor que correr? Pues sí lo hay: salir a hacer el cabra desde que el sol asoma, tomarse el día como si no hubiera un mañana, follar como si ese mañana se precipitase al ahora mismo (y si encima hay sentimiento, miel sobre hojuelas), ponerse como las Grecas mientras bailas poseído por el demonio una canción tan perfecta que sólo mejora cuando se toca en directo y la decoras con tus gallos, leer el mejor libro del mundo como quien devora la pizza más pringosa que jamás imaginaste, ser participe de una película tan perfecta y evocadora que ningún libro es capaz de contenerla en un millón de folios, huir tan lejos que te olvides de quien eres (y en eso te va a ayudar mucho el señor alcohol & friends) y caer rendido en el más profundo sueño tras una jornada bien aprovechada (ahora que vengan a juzgarme). Y entre medias… salir a correr. Eso… Eso es mejor que correr.

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