Bueno, ya lo sabéis: vosotros venís de vacaciones y el Paral·lel nunca se fue, así que su forma de vengarse es poneros la zancadilla cuando ya estáis en la orilla de la meta. Es ya una tradición, algo que muchos de los que acudimos a la gran Cursa de la Mercè acabamos viviendo en nuestras propias piernas. Un año más la carrera que, según fechas, da el pistoletazo de salida o echa el telón de las Festes de la patrona de Barcelona (este año ha sido lo primero, y en un finde largo que se ha notado en la participación; aun así, aguanta perfectamente el envite) ha reunido a 11.000 ilusos corredores para acabar topando con esa avenida que nos la tiene jurada a lo largo de la temporada. Ánimo, que algún día caerá, como l’Estaca.
