Suede (SOS 4.8) 8/5/11

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*Un pequeño aporte para indiespot

Todos sabemos, creo, el propósito de la vuelta de Brett Anderson y sus chicos a escena. No voy a ser yo quien se lo discuta porque, al fin y al cabo, deseaba este retorno a los escenarios como nadie (pero, por favor, ahorraros volver al estudio). La banda inglesa demostró sobre las tablas que pocos grupos pueden ser tan edificantes, vividos y tramposamente emocionales como ellos. Eso lo sabe hasta en el Fib, que salvó unas cuantas noches de sus ediciones más mediocres acudiendo a ellos, incluso cuando la los británicos estaban en sus horas más bajas en el plano compositivo.

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Unas flamantes Rhodes

karhuIntentar pasar desapercibido es, en determinados momentos, el mayor triunfo al que puede aspirar cualquier persona. Eso era lo que pensaba aunque, más que inadvertido, prefería ser totalmente invisible. O quedarse como único representante en el mundo. Solo. Pero no cualquier solo, sino el solo que tiene la seguridad de que no hay nadie que pueda amenazar su existencia. Podría decirse que era un soñador o un antisocial, pero lo que sucedía es que simplemente era un cobarde. Supongo que todos tenemos derecho a serlo, del mismo modo que aceptamos con naturalidad y resignación caer en la contradicción vital cada vez que se alza el sol.

Cuento aún por titular (III)

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En los días sucesivos y gracias a un servicio de limpieza la mar de eficiente, la obra empezó a echar raíces y encostrarse, tomando aposento en su nuevo formato. La gente que pasaba por al lado quedaba totalmente subyugada por su cromatismo orgánico, unos trazos la mar de dadaistas, y un hedor ránciamente sospechoso por conocido (ciertos lavabos visitados en juergas nocturnas tenían la culpa). Los transeúntes se quedaban absortos, fascinados ante tal virtuosismo, un chute de irrealidad que no alcanzaban a explicar pero que de un modo misterioso comprendían. Ese dechado de ira e inspiración plasmado sobre tocho había alcanzado directamente lo más hondo de sus conciencias.
Poco a poco la multitud fue comentando esa obra anónima (anónima tal como la conocemos hoy, no a lo Banksy, que eso no es anónimo ni es nada). Y comenzaron a preguntarse quien podría haber efectuado tal derroche de bilis y algo de higadillos en descomposición.