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A examen: Val d’Aran by UTMB (PDA)

00 CRONICA ANALISIS A EXAMEN VAL DARAN BY UTMB

Las cartas sobre la mesa. Ya os aviso que la hermana mayor de esta de Val d’Aran by UTMB, la  de Chamonix, no es que sea mi carrera favorita, pero para nada  tengo una animadversión hacia ella mayor que en otras carreras que me han dado el palo; es más, me pareció un auténtico carrerón, más allá de si estoy más o menos cercano a su filosofía.

En Chamonix encontré lo que esperaba e, incluso, me quedé gratamente sorprendido por el nivel organizativo desde que llegas hasta que te vas y el ambientazo que se respira. Para nada soy un ‘hater’ de ella; es más, recomendaría mucho vivirla al menos una vez.

Eso sí, este nuevo sistema a mí no me convence. Ya lo dije en su momento: es su negocio y pueden montarlo como quieran, pero para mi gusto traiciona el espíritu de siempre de la competición de trail running en el que tu esfuerzo vale igual que el de al lado vivas donde vivas y corras la carrera que corras.

Aun así, reconozco que tanto el entorno (luego hablaré de él) como el hecho de probar aquí cerca una experiencia parecida a la de Chamonix me llamaba la atención, y era un buen motivo para darle la oportunidad a uno de sus nuevos satélites a pesar de ciertas reservas (la gestión y resolución con el tema de las intoxicaciones por el agua del año anterior me hacía estar en alerta, pero, por otra parte, a muchas carreras grandes y pequeñas les he dado el beneficio de la duda que es ‘la segunda oportunidad’).

Así aterricé en la Val d’Aran by UTMB , de la que reconozco que en un principio salí contento (también la adrenalina hace mucho, para bien y para mal: en mi caso para bien porque lidié o me salvé bastante bien de algunos problemas organizativos que en la PDA no dan tanta sensación de ‘graves’), pero que a cada día que pasa la sensación es cada vez más agridulce.

De flipar con el recorrido hasta llegar extasiado a meta a cada vez más ser consciente que es una prueba con gran potencial, pero con algunas deficiencias que la lastran absolutamente (me planteaba en un futuro probar la CDH; ahora, viendo la experiencia de otros colegas, ya lo veo con otros ojos) y además me deja la sensación que las pruebas satélites, las UTMB ‘wannabe’, creadas de cero tienen muchas sopas que tomar si las comparamos con las asociadas que ya tienen una historia y recorrido detrás (Ultra Lavaredo, por ejemplo). Tienen el traje, pero les falta saber vestirlo y llevarlo con talento.

También os digo que es difícil hacer una valoración global de una prueba habiendo corrido solo una de las distancia y con la sensación que a pesar de que uno de los grandes fallos de la prueba -los tapones- lo padecimos totalmente en la PDA y algo menos en las pruebas largas, no es ni la mitad de grave que el otro -los avituallamientos- que sufrimos en menor medida que los de la CDH (la de 100 km) y la VDA (la de 100 millas).

Dejaré anotado algunas de las incidencias que me han contado amigos de las otras pruebas, pero la valoración está muy marcada en la carrera de 55 km (la PDA), más que nada porque es la que yo puedo dar fe desde que aterrizo en Vielha hasta que hago sonar la campana.

*Que apoquinas con tu inscripción.
**Obsequio de finisher al cruzar la meta

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Cosas que están bien

El Val d’Aran es un auténtico espectáculo

Ya me había hecho una ligera idea de lo que me esperaba en la Val d’Aran tras unos días por Vielha haciendo rutas y coronando esa maravilla que es el Montcorbison. Ese fue el empujón definitivo para probar de hacer una carrera por aquí y la que mejor me quedaba por fechas (ahora, por curro, tengo fatal correr los findes; así que un jueves era ideal) y, lo reconozco, después vi que también era una manera de atar algunas ‘running stones’ de cara a una hipotética vuelta a Chamonix, era esta Val d’Aran by UTMB.

Y tengo que reconocer que en este aspecto, el recorrido, no me ha defraudado en absoluto, más bien al contrario. Qué digo, me ha dado aún más de lo que esperaba. Un auténtico shock a nivel síndrome de Stendhal.

También es cierto que la pude disfrutar el doble… y no por voluntad propia sino a causa de los tapones. Así que en ese tran-tran te da tiempo de hablar con los que te rodean de lo divino (el paisaje) y lo terrenal (las colas). Y el espectáculo de la zona de lagos de Colomers fue, sin duda, el tema más recurrente entre los presentes.

Así  podías encontrarte con un murciano que me comentaba que estaba alucinando con lo que estaba presenciando, que jamás había visto algo igual; con otro discutía si era más bonita que esa maravilla que es la Ultra Lavaredo, otro colega me comentaba que algún tramo era coincidente con una de las rutas más inexcusables de hacer como es ‘Carros de Foc’… Pero todos estábamos de acuerdo: este trazado es un auténtico espectáculo para los ojos… y una tortura para las piernas.

Porque de eso también hay, una primer tercio de carrera con tramos bastante técnicos, como el ascenso grimpando a  Còth de Podo y su posterior descenso que, directamente, resultaba muy peligroso, más aún cuando estás rodeado de más gente (esto quizá sí toque revisarlo, nos caímos la mitad de los que corríamos).

Unas pendientes de aúpa de las que te exprimen hasta el último gramo de energía. Y es que vaya trampa ese final de la Tuca de Salana, que parece que no se corona nunca (y que bonita, la puñetera), y la agónica subida final a la Tuca de Cauva.

Y, por suerte, sin hacerse pesada, sin abusar de la pista (la justa y necesaria para ir enlazando) y disfrutando por el paso por los bucólicos pueblos de la comarca.

Personalmente, habiendo hecho CCC, y con muchos colegas habiendo participado en la OCC, no se me caen los anillos en asegurar que, para mí, es un recorrido más bonito que el de la de 50 de la  ‘Sommet mondial du trail’ en Chamonix. Si la compración hubiera sido con los primeros 55 de la CCC vs los de la PDA… Pues quizá tendría más dudas… Y aún así caería del lado de la de Val d’Aran. Así de bonita es.

Voluntarios y animación en los pueblos

Otra vez más, imprescindibles y esenciales. Cumplen con todo lo que te encanta ver de ellos: entrega total, competentes en su labor, animando del primero al último y, por lo que me cuentan, ayudando más allá de los que le tocaría para tapar algunos agujeros organizativos (avituallamientos en distancias largas).

Con esa sensación de sentirse parte de lo que significa el evento (no en plan organizativo sino como la suma de un todo -incluyo aquí también a participantes y acompañantes- que la hacen posible)

Si me he de quedar con dos recuerdos de la carrera, tengo claro que uno es el trazado por donde discurrimos y el otro es la alegría que te daban cada uno de ellos.  Una auténtica maravilla.

Y todo esto iba sazonado con el buen ambiente que había en los pueblos por donde pasaba la carrera, tanto por los vítores de los vecinos de cada localidad como . En ese aspecto sí me ha recordado a UTMB.

En términos generales, lo que funcionó

Feria del corredor y actividades con olor a UTMB

Todo en versión reducida, ya sea por números (ni mucho menos tiene la misma cantidad de participantes ni de acompañantes y animadores; solo la PDA se le acerca) o por cuestiones de interés comercial y promocional de las marcas (entra dentro de la lógica).

Con la sensación de que una cosa es que tengas el sello UTMB y otra que le intentes hacer sombra a tu hermana mayor. Aun así, aplaudiendo de que Hoka se implicase más de lo que pensaba (realmente cree en este formato) y una feria del corredors bastante apañada y por encima de la media en cuanto a número de stands y de marcas comerciales, aunque, salvo Transvulcania,  ninguna carrera se ha acercado a capatr posibles participantes.

A mí si me gustan las camisetas

Es un detalle menor, pero también que indica el grado de implicación de organización y de marca patrocinadora en el evento.  Si no ando equivocado (y me corregís rápido, si hace falta) y por lo que me cuenta algún colega, la camiseta técnica de regalo era como suele suceder en la mayoría de casos donde un gran patrocinio se vende también como suministrador textil, de marca blanca. Pocas veces te dan la versión ‘premium’ (se les iría de presupuesto, especialmente en asfalto), y alguna vez han intentado colártela pegando el colo y recortando mal la etiqueta interior. En mi caso, no es ningún drama, la mayoría de veces corro con ellas, incluso ultras: la diferencia entre marca blanca y de renombre para mí, salvo casos excepcionales, cada vez es más reducida. Dicho esto, me gusta mucho el diseño de este año, realmente currado.

Por otra parte, la camiseta de ‘finisher’ ha creado bastante controversia, aunque más en las distancias largas que en la que yo hice. A mí me gusta, me parece una camiseta de calidad, con un diseño sencillo pero efectivo y que puedo llevar en mi día a día -el chaleco, en cambio, está en el fondo del armario- y que junto a la medalla, resultona, ya me cumple de sobra. Eso sí, entiendo perfectamente que a los de la CDH y VDA les sepa a poco, más teniendo en cuenta que en UTMB, con un precio similar de inscripción tienes ese chaleco, con lo que da la sensación de que es una manera de recortar gastos.

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A mejorar

Avituallamientos (aunque a mí no me afectó)

Yo soy de los que opina que lo que está en el reglamento y luego se plasma en carrera es lo que debe determinar si una carrera cumple o no. A partir de ahí, puedo remarcar si comparativamente con otras pruebas me parece más o menos.

Me parece lo justo, porque no puedo ir ‘a posteriori’ a hacer ver que me resulta  indignante una situación que ya debería saber de antemano.

Pues bien, aquí he visto hasta tres escenarios.

La mía propia: pude tomar creo que de todo de lo que pedí (también es cierto que no me fijé si faltaba algo), muy bien servidos y atendidos por el personal. Dicho esto, a un mundo en logística y cantidad de producto de lo que te ofrecen en Chamonix, que he de decir que, para mí, son los avituallamientos más gigantescos y bien gestionados que me he encontrado en carrera alguna. Creo que el sólido contundente (el completo) llega muy tarde, en el km 40, y que el resto son bastante flojos salvo Colomers.

La de otros amigos que corrieron la PDA: no cumplen porque se quedaron sin existencias de varios productos, entre ellos la isotónica.

La de algunos amigos en la CDH y la VDA: bastante desastre, avituallamientos pobres en general y faltando mucho producto. Y en estas distancias sí que es trascendental que todo esté en orden y cumpla los mínimos exigidos.

En resumidas cuentas, no  están  a la altura ni de lo exigible en una prueba de esta dificultad y categoría, ni tampoco de lo que se paga.

Los tapones condicionan totalmente la prueba

Creo que en la VDA se libraron (también es cierto que participaron poco más de 500 personas), los tuvieron en la CDA aunque no con tanta intensidad, y los padecimos de manera que jamás había visto en la PDA (bueno, me viene el recuerdo de la Ultra Pirineu y era en los primeros km hasta el primer tramo de pista y ya lo han solucionado modificando el recorrido).

Y es que, además, resultó de lo más extraño. Ya empezamos entre bien y mal porque los primeros metros dentro del pueblo son preciosos, pero no da para la cantidad de corredores congregados (o sea, caminando muchas veces) y a partir del km 2 pisamos ya tierra y el camino se va estrechando. Lo mejor, el bifurcar el camino para repartir a los corredores y hacer un poco más llevadero el trayecto hasta el primer avituallamiento; me pareció una gran idea que funcionó bastante bien a pesar que esos primeros 9 km fueron de trotar, freno, parón corto y vuelta a empezar.

Lo que no esperaba es el taponazo hasta el avituallamiento de Colomers, en el que se perdió una auténtica minutada con un buen montón de paros de minutos, avances lentísimos y de pocos metros y dificultad para adelantar por la cantidad de corredores que había en una zona complicada. Eso le añadía además un punto de peligrosidad teniendo en cuenta la humedad en rocas.

Se vivieron escenas entre ridículas y ‘malrolleras’ por el ansia de algunos de querer avanzar haciendo fuera pistas para, al final, generar aún más tapón arriba, algo que fue recriminado por una parte de los corredores. Me cuentan además que, con los cortes de tiempo que había (más limitados que el año pasado) los nervios de muchos corredores comenzaron a aflorar (esos malditos ‘running stones’) y algunos se jugaron el pellejo en un sector que, además, era de los más técnicos y peligrosos de la carrera.

Claro, yo no lo veo tan drama porque venía en modo tirada larga, tanto que salí de los 10 a 15 últimos de la segunda tanda (también a causa de la colaza en los lavabos) y siempre voy con la filosofía de que un tapón de inicio es una línea de batería más para el final, pero para muchos -mi ‘yo’ cuando compite- sí que lo puede ser, más si te estás jugando una plaza o luchas contra el crono.

En definitiva, cuento unos 24 km sin poder hacer tu propia carrera, sino más bien un paseo, eso sí, por un entorno maravilloso. o. Por otro lado, es justo reconocer que la organización estuvieron acertados en dar media hora más de margen al final de carrera aunque creo que no todo los participantes lo sabían y tuvieron que apretar para llegar a meta dentro del límite previsto inicialmente.

Soluciones… A mí solo se me ocurren estas

1/ Hacer más tandas de salida (cuatro o cinco) adelantando la hora de salida

2/ Hacer más ‘km basura’ de inicio por carretera y pista ancha antes de entrar en sendero; por lo que me cuentan así era con el recorrido anterior que permitía llegar a afrontar Colomers con el grupo ya estirado

3/ Revisar el sistema de reparto de cajones de salida: me comentaron que se hizo con el índice de UTMB World Series… Y tengo la sensación que o se hizo mal o ese sistema no funciona tan bien porque solo se tiene en cuenta carreras de similar distancia y no el desempeño general en montaña. Un ejemplo, a mí me tocó el segundo cajón (creo que no tuvieron en cuenta mis resultados en CCC y Camí de Cavalls); como ya he comentado, salí de los últimos y os juro que sin forzar -es más, me pasé un buen rato de cháchara con compañeros y parando- llegué al primer avituallamiento en la posición 666 de 1.200 y ya habiendo adelantado a gente del primer cajón que partieron 15 minutos antes. Y no fui el único, a muchos les pasó lo mismo. Una buena manera de evitarlo es hacer con tiempo una reparto inicial que luego se pueda modificar por parte del corredor aportando algún tipo de clasificación equivalente.

Y es que hay que buscar solución porque si no el problema es otro, que la carrera está totalmente sobredimensionada.

Otros aspectos

Y eso te hace preguntar si el precio es acorde a lo que te dan

Cierto que tienes un estupendo retransmisión televisiva y vía ‘streaming’, cierto que tienes una salida con arco de última generación y ‘speakers’ de renombre, cierto que el Bus funcionó bien (también el de los acompañañntes), cierto que las guías e información son de bastante nivel y, aunque no sé si a todos, pero los voluntarios cobran un sueldo…

Pero si fallas en aspectos básicos de competición, para mí lo es más en cuanto a avituallamientos que en el tema de los tapones, con la sensación que haces bastante corto en un segundo año que tienes la lupa encima por toda la polémica de una primera edición marcada por los problemas con el agua, al final puede ocurrir que los que nos quedábamos maravillados con el esplendor de las montañas de la Val d’Aran y se habían planteado saltar en el futuro a una distancia más larga prefiramos buscar otras alternativas.

VALORACIÓN***

***Importante: es una valoración de MI experiencia, que justo este año sorteó casi todos los problemas organizativos  graves, pero soy consciente de que para otra gente la perspectiva es mucho más negativa y con razón). Y lo que digo siempre: subjetiva a más no poder e influenciada un poco según vuestra experiencia.

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FAQS

Soy un principiante ¿es una carrera apta para mi?

Dura de verdad. No apta para iniciarse, aquí hay que llegar habiendo mamado bastante montaña en altura y técnica.

¿Otras pruebas por la zona que valgan la pena?

En la misma Val d’Aran tienes dos de las que la gente hablan maravillas. Ambas se disputan en julio y los amigos que la han hecho les ha encantado. Ahora, son aún más exigentes: la Montlude Skyrace y su doble km vertical a mitad de carrera (también tiene un 10k más sencillo, ojo) y el Trail Molieres que llega a coronar un 3.000.  Y al otro lado del Parc d’Aiguestortes tienes la estupenda Matxicots en septiembre.

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