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A examen: Matagalls – Montserrat

A EXAMEN MATAGALLS MONTSERRAT

La marcha popular más emblemática de Catalunya, la Matagalls – Montserrat, ya va por su 35 edición con un éxito tal que si tienes la suerte de ser uno de los 3.000 afortunados que pueden correrla (el número de solicitudes excede largamente las plazas disponibles) es que te han venido a visitar los Reyes Magos con un trimestre de antelación. Desde el Montseny a Montserrat, en un recorrido tan bonito como exigente y un ambiente genial en el que confluyen los marchantes históricos que son fieles año tras año, familias enteras con el tupper a cuestas, personas que se inician en el mundillo de la montaña con sus ilusiones y miedos en la mochila y aquellos a los que les puede el vicio de la competición.

– Lugar: Collfornic – Aiguafreda – St. Llorenç Savall – Vacarisses-  Montserrat.

– Fecha: 20 de septiembre (16.oo a 18.00).

– Participación: 3.000 corredores y caminantes.

– Tipo: Montaña.

– Precio: 12 – 32 – 39 euros (Socios – Federados – Resto) + 9,5 euros de bus (opcional)

– Distancia: 85,5 km.

– Servicios: Avituallamiento líquido y sólido en carrera y al llegar a Montserrat, ticket para el cremallera.

– Obsequio: Camiseta*.

– Circuito: Montaña, la parte más dura en los últimos 10 km, la subida a Montserrat.

*Que apoquinas con tu inscripción.

COSAS QUE ESTÁN BIEN

– Recorrido. Ya simplemente con la salida desde Collformic y los primeros km por el Montseny en el que convergen el grueso de participantes de la prueba (los que ya están en marcha y los que aún les queda para partir y se pasan a animar) vale toda la Matagalls – Montserrat.

El resto de recorrido es tan entretenido como variado. Y como colofón esa subida de pesadilla a Montserrat que tiene a su vez el premio de tener una perspectiva del cor de Catalunya espectacular (incluso de noche, aunque no lo parezca). Eso sí, más duro de lo que uno pueda pensar, especialmente por un terreno escarpado y pedregoso que destrozan los pies y ejecuta las rodillas, y también por algunas cuestas interminables (a mí me mató la del Torrent de les Saleres) y bajadas más técnicas de lo que un principio parecía. Bonito, variado aunque hay que tener buenas piernas para completarlo.

– Organización competente. Creo que ha estado bastante a la altura si tenemos en cuenta que deben dar servicio a más de tres mil corredores, dejando al margen los errores que comentaré más adelante. Recoger el dorsal y la camiseta en Centre excursionista no comportaba ningún problema y si tenías que hacerlo en la misma salida te encontrabas algunas colas pero que pasaban bastante rápido. Transporte en bus hasta Collformic perfecto y puntual. Orden de salida basado más en la buena voluntad de los corredores que en una revisión estricta de los dorsales que funcionó realmente bien. Y ya en carrera todos los puntos de control excelentemente señalizados (de noche hasta con señales luminosas en plan pista de aterrizaje de aviones), voluntarios en los avituallamientos totalmente entregados a atenderte y con ganas de animar, lavabos en todos esos avituallamientos y carteles informativos de todo lo que queda hasta la próxima recarga de energías o ya hasta meta.

– Caminantes y rodadores en armonia. Y en eso tiene que ver mucho que la Matagallas mantenga el espíritu de marcha popular de sus inicios en lugar de caer en las redes de la competición deportiva, así que cualquier queja que se haga desde el punto de vista de quienes la corren a tope debe antes atenerse a ello: es una prueba pensada para hacerla andando, no compitiendo. Por eso me encanta que se premie con salir primero a los históricos que han estado siempre aquí y también que no haya ningún problema para que unos y otros circulen a sus ritmos siempre con el respeto a las particularidades de cada participante.

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COSAS A MEJORAR

– Las señalización en algunos momentos es deficiente. Era curioso encontrarse con corriols sin complicaciones que solo alzando la cabeza podías ver la siguiente marca de pintura sin ningún tipo de problema y, en cambio, en otros cruces trascendentales apenas eran visibles si no tenías un ojo biónico, y es que algunos estaban en sitios tan recónditos que eran tan difícil identificarlos que al final te los acababas saltando. Podríamos poner en cuenta estas consideraciones con un pretexto correcto de que es una marcha y, por lo tanto, a esa velocidad son perfectamente controlables, pero yo que por lesión tuve que hacer los últimos 20km cojeando tuve bastantes problemas para tomar según qué caminos. Por suerte, muchas de esas dudas me las fueron resolviendo los vecinos de la zona y los corredores que ya llevaban unas cuantas Matagalls en sus piernas. El principal problema, creo, es que aún tomado el camino correcto a veces no aparecía la siguiente marca hasta varios cientos de metros más tarde con lo que nunca estabas seguro de si ibas en buena o mala dirección para seguir hacía adelante o dar media vuelta y volver sobre tus pasos.

– Algunas quejas sobre los avituallamientos. En mi caso yo solo les puedo achacar la falta de algún punto donde poder rellenar agua entre esos últimos avituallamientos con una distancia que, entre cansancio y kilometraje, se hacían eternos. Pero dejo constancia de que hubo queja generalizada por parte de los participantes que iban más a la cola que se encontraron escasez de alimentos los productos, teniendo que hacer los últimos 30 km a base de plátanos y galletas de chocolate. Y eso, ciertamente, es un fallo gordo: una carrera se gana el respeto cuando da el mismo trato tanto al primer corredor como al que llega el último.

Ahora, ya lo de criticar la calidad del agua (es potable y de cuando bebíamos a morro, ¿hace falta realmente más?) o la calidad de los zumos… Creo que nos hemos vuelto excesivamente sibaritas. Y sobre la calidad en el trato… pocas veces me encuentro a una gente tan entregada con los corredores, agradecimiento eterno.

– Algo más de feedback en las redes sociales. Muy poca actividad para informar y resolver dudas. En Facebook todavía había algo de movimiento y gente que a título personal iba atendiendo, el twitter casi abandonado.

NOTA AL MARGEN

– La suciedad por el recorrido. Y en este caso exculpo casi totalmente a la organización (alguna papelera más en los avituallamientos no hubiera venido mal) pero, más allá de los que se caen involuntariamente, es bastante triste encontrarse geles y envolturas de alimentos disgregados por el recorrido o tras los avituallamientos (todos ellos en zonas urbanas, o sea, con alguna papelera cerca). No cuesta nada mantener nuestra parcela de responsabilidad impoluta.

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PREGUNTAS POPULARES / RESPUESTAS IMPOPULARES

Soy un principiante ¿es una prueba apta para mi?

No lo creo. A pesar de ser popular se necesita haber completado algunas tandas de  varias horas caminando para tener un poco de base, sinó vas a sufrir lo indecible. Es popular pero eso no significa que cualquiera esté cualificado para completarla, tanto es así que ya te ponen en el plano del recorrido los lugares donde se ubica el transporte público por si te quieres dar de baja antes de tiempo.

¿Por qué una manta térmica?

Porque es necesario. Una manta, un frontal, el móvil y una botella para llevar agua apenas ocupan espacio y te puede librar de algunos apuros que no son para nada baladís: hipotermia, una caída o un desfallecimiento. Ya verás como es un poco más de peso en la mochila que en el momento que te haga falta no vas a echar para nada de menos.

RELACIÓN CALIDAD/PRECIO*: 7,5

MI NOTA*: 8

*POR SUPUESTO, SUBJETIVA A MÁS NO PODER Y VARIANDO SEGÚN LA OPINIÓN DE TODOS VOSOTROS.

*Gracias a Roberto Ferrero por molestarse en corregir el artículo y darme un buen par de collejas gramaticales.


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