Top Ten: excusas para no correr

no quiero correr

Sí, lo se. Antes todo era mucho más fácil. Tenías novi@ (el/la de siempre), os ibáis a vivir juntos, os casabais, venían los churumbeles y, con la vida establecida, él podía desabrocharse un par de botones del pantalón y ver el fútbol repantigado en el sofá mientras arreciaba esa calva incipiente y el panzón  comenzaba a hacer eclipse sobre los dedos de sus pies.

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