Para los que nos hemos enfrascado en reincidir con la distancia de Filípides ya sea porque una vez conseguimos yacer con ella y no hay manera de esquivar ese recuerdo imborrable o porque nos dio esquinazo pero esta vez sí, esta vez la conquistaremos; para aquellos que lo intentan la primera vez atraídos por los cantos de sirena de aquellos que quedaron embelesados y no paran de contarlo.
Nada, que queda un solo mes para la Marató de Barcelona y, que no os de un ataque de pánico, solo 8 días para la Maratón de Sevilla. Y que esto significa que a partir de ahora vamos a ser un manojo de nervios y nos vamos a volver casi más ñoños que esta carta de amor a la maratón.
Soy dura, estoica y tan difícil de conquistar que muchos con tan sólo oír mi nombre huyen despavoridos y desisten de cualquier intento de flirteo.
Soy tu gran quimera, pero el único camino para que te haga un mínimo de caso es que te olvides de cualquier otro interés y te centres única y exclusivamente en poner tus cinco sentidos en conquistarme.
Y aún así no te puedo asegurar que al final de mi brazo a torcer, a veces cuando crees que ya me tienes al alcance de tu mano puedo soltarte cualquier improperio, quiebro o borderio que te hunda la moral de tal manera que se convierta en un muro infranqueable.
Quien ha probado la miel de mis labios queda en estado de shock durante una buena temporada (algunos no salen de él en el resto de su vida), así que seguro que vale la pena intentarlo.
Sí, soy ese amor platónico que a veces, con constancia, sufrimiento y lealtad, se hace realidad.
Soy la maratón«

