Que nos quitaran el servicio militar obligatorio comportó un montón de cosas positivas, entre ellas entrar de lleno en el siglo XX justo cuando estaba a punto de finalizarse. Pero también llevó a la extinción una tradicion centenaria: las batallitas de la mili, objeción de conciencia e insumisión pasaron a mejor vida. Nadie podía alardear ya de sus aventuras desafiando incontables peligros. Gracias a ………. (inserta en los puntos el término teista, práctico o friki con el que más cómodo te sientas) , esta tradición tan enraizada entre nosotros ha vuelto con fuerza gracias al ejercicio del running. También con sus excesos y hoy toca a hablar de sus consecuencias en la gente que te rodea.
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AMIGOS/COMPAÑEROS DE ENTRENAMIENTOS
Ellos mostrarán entusiasmo e interés más que nada porque están deseosos también de poder contarte sus batallitas. No te fíes de ningún discurso que incluya alguna frase del tipo «No estoy en forma» o «Haré una mala carrera». Eso es el equivalente atlético a «El examen me ha salido fatal, seguro que suspendo» o «Me encanta estas cortinas que estropean esas maravillosas vistas de tu piso».
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FAMILIA
Ya puedes dar la chapa todo lo que quieras, que les entra por una oreja y les sale por la otra. Pero siempre se les queda en una parte del occipital alguna pulsión neuronal por la que acaban regalándote otra camiseta técnica más (la corbata de los runners) para el día de tu cumpleaños o Navidad.
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COLEGAS DE TRABAJO/ESTUDIOS
Te escucharán porque no tienen nada mejor que hacer y, sobre todo, ningún modo de huir. Aquí deberías comenzar a ser consciente de que quizá existe gente a la que se la repampinfla eso de correr. A mi me sucede lo mismo con el fútbol y no pasa nada…. Hostia, perdón, que ahora es supermoderno desde que Piqué viste de Mango, Guardiola motiva a los suyos con Coldplay o a Xabi Alonso le pierde Jot Down. Ah, vale.
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VOLUNTARIOS DE CARRERA
Ellos no tienen la culpa pero son a los primeros que vas a pillar nada más acabar una carrera y, claro, vomitar a bocajarro tus experiencias con un lenguaje atropellado y difuso. No es su trabajo escucharte pero pondrán buena cara como hacen también las azafatas de vuelo. Escuchar la misma historia centenares de veces supongo que debe ser algo parecido a tramitar quejas de usuarios cuando se hace la declaración de la renta. Se solidario y espérate cinco minutos para reunirte con los del primer y segundo apartado.
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ANCIANOS DE PASEO
Suelen ser ellos los que dan el primer paso con alguna frase ocurrente del palo «tanto correr, ni que fueras una gacela». Sí, se abre la veda. Es un confrontación de alto nivel. Sus batallitas maceradas durante décadas en barriles de nogal añejo contra las tuyas, más nuevas pero con el afán de explosionar como los buenos espumosos (que no salten las alarmas, lo mío no es la cata de vino sino simplemente consumirlo). Va a ganar él (la experiencia es un grado), pero siempre es una buena referencia de hasta que nivel puede llegar el nivel de incordio que puedes provocar con tu propio speech.
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CHIC@ QUE ME GUSTA
A no ser que también sea un/a yonqui de quemar suela (o que realmente tenga menos que contar de su vida que tú, y se crea que lo tuyo “sí que es una auténtica aventura”) es altamente contraproducente lo de ir soltando tus clásicas parrafadas como parte de tu currículo de ligoteo y méritos. ¿O no te acuerdas que lo principal es hacerles sentir importante?
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(ALGÚN) VENDEDOR DE MATERIAL DEPORTIVO
Mide muy bien cada palabra de lo que digas porque será interpretado siempre desde un óptica donde prima el puro negocio. Son amigos, por supuesto, pero sólo cuando ven el espíritu consumista reflejado en tu cara. -”El otro día subí a esa cima” -”¿Ah, sí? pues nos acaba de llegar el último grito en zapatillas de montaña”. -”Quiero correr la dels Bombers” -”Pues no puedes ir sin el último grito en idioteces que no necesitas”. Casi te sale más a cuenta una llamada a un tarot de madrugada.
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ATLETAS DE ÉLITE
Quieras o no, al final nos volvemos unas groupies de aquell@s que destacan en esas actividades donde a nosotros nos molaría triunfar. Creemos que si son capaces de alcanzar tan loables gestas su actitud moral estará en consonancia. Pero, aunque en el running se estila el buenrollismo y la cercanía entre populares y profesionales (para eso compartimos el mismo espacio), siempre hay una distancia que se va acrecentando en paralelo al ego del héroe. Suele ocurrir también que es inversamente proporcional al tamaño de su cerebro. Si tienes suerte, te escucharán, te darán un consejo y te motivarán con alguna frase típica de libro a 9,95. Si te toca el capullo de turno, te despachará rápido con un “tengo prisa” de esos que escuecen . Y duele, sí, pero más le dolerá a él cuando le hagamos el cambiazo con el tarrito de la orina.
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VECINOS
Aquí te la juegas del todo. ¿Qué necesidad tienes de dar la brasa a los pobres del 2ºB si sabes que cuando cierren la puerta de su piso van a ponerte de vuelta y media porque aún-no-has-solucionado-el-tema-de-las-humedades? ¿Crees que así vas a eximirte de pagar la cuota del ascensor porque ahora tú subes por las escaleras? Olvídalos, cuanto menos sepan ellos de tus vicios más armonía en el vecindario. Y si te los encuentras en alguna carrera, lucha a muerte contra tus endorfinas, un saludo y ya es suficiente.
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ENEMIGOS
“Yo es que soy muy buena persona, no los tengo. Me llevo bien con todo el mundo”. Genial Madre Teresa de Calcuta/Daniel Brühl/Iniestademivida (Pedrosa se queda en cuarentena tras hundir la flota). Te guste o no, la necesidad imperiosa de vivir nos obliga a pelicular nuestras vidas, crear una némesis con el cual en un mundo épico y pluscuamperfecto tuviéramos nuestro combate final. No hace falta que oficialmente sea tu enemigo, ni tan siquiera que sea mala persona (aunque a ti te lo parezca), también se le puede bautizar como ese tipo que se te cruza y no sabes por qué. El comentar tus aventuras atléticas a un personaje como éste te obligará a dar desde entonces lo mejor de ti mismo por temor a salir trasquilado si fallas, una victoria moral para él. Y eso no lo quieres, ¿a qué no?, dale donde más duele, en su orgullo.