Vale, la tortura se acabó (la de leerme, la otra, aún peor, os espera este domingo). Nuestro panfletario y moralista recetario de consejos gratuitos para becarios de larga distancia llega a su fin. Ahora sólo toca poner lo que falta a vosotros. ¡Mucha suerte!
– Los puntos negros del recorrido:
1- Una exitosa muchedumbre de 19.495 personas tenían que traer algunas consecuencias, entre ellas un pequeño cambio de recorrido al principio y al final de la Marató. Yo, lo suelto: el año pasado molaba más. Pasamos de partir ascendiendo por el mítico Carrer de Sants a hacerlo por el más mustio Carrer Tarragona y son cinco kilómetros de subida, suave, pero subida tocapelotas. Lo peor está al final, cuando se gira de Av. Sarrià a Diagonal, y no tanto por el porcentaje como por el viento de cara que suele soplar por esa zona. Nada, a tomárselo con calma y resguardarse como cobardes detrás de los valientes (o inocentes).
2- Passeig de Zara (y si no, al tiempo): no debería resultar un gran problema superar la más cara de todas las calles de Catalunya, esa de las farolas que parecen de Gaudí pero que no son de Gaudí (más, y más interesantes, historias de este tipo las tenéis recogidas en el blog del mestre Pucurull). Para ese momento ya hemos entrado en calor, pensamos que lo que resta va a ser pan comido y nos lo tenemos muy creído, así que la misión consiste en evitar obsesionarse con que nos salgan los tiempos un poco peores que los km anteriores.
3 y 4- Meridiana y DiAgonía Sur tienen un punto en común: se suben y se bajan. Aquí el principal handicap reside en que al entrar en ellas nos cruzaremos con aquella gente que ya las están bajando y eso para nuestra moral espartana es un golpe que hay que saber asimilar. Pensad que unos minutos más tarde seréis vosotros los que descenderéis y seréis envidiados por aquellos que aún les queda más km por hacer. Ahora, si lo que hay detrás vuestro es el coche escoba comenzad a pensar que tenéis un problema. Y gordo.
5- El famoso Muro: Ok, lo suelto. El Muro tiene algo de fundamento físico, eso es inobjetivable. Pero fundamentalmente es un concepto psicológico que se puede vencer: el Muro no existe, son los padres. Si habéis cumplido con todo los puntos anteriores de esta guía de supervivencia no debería de revestir mayor gravedad que la del deterioro físico lógico y el azote del viento mediterráneo que sacude esa zona (que tampoco es para tanto chic@s, y además ya comenzáis a pensar que la meta es un OBJETIVO ALCANZABLE).
6- El cambio más dramático, tanto para la belleza del recorrido como para nuestras ya batalladísimas piernas (acordaros de regalarles mimos y cariños durante unas semanas). Hay que comerse entero el Paral·lel, una avenida que el año pasado en la Cursa dels Bombers ya causó estragos mezclado con un calor totalmente imprevisto. El problema de este tipo de tramos es que engaña. Una subida progresiva, que comienza suave y se va endureciendo sin que te des cuenta. Uno va forzando el ritmo pensado que va lento porque no aprieta lo suficiente, y al final te acaba dando matarile. Mi consejo es que penséis que sólo os quedan dos míseros km (o mejor, mentir a vuestra mente repitiendo que sólo os queda una recta), apretéis los dientes y… aguantar, que ya está hecho.
– Y llegamos a la recta final. No sprintes, disfruta de tu merecido premio, o sea, de que la gente te aplauda y de que te acompañe tu hij@/novi@/cobrador@ del frac en los últimos metros. Eso sí, si el mamón** ese que siempre ha estado detrás tuyo con la lengua fuera pretende adelantarte a estas altura de carrera, no hay clemencia. Al enemigo ni agua. Y para ti la gloria. (**acude a la segunda parte de esta vergonzante guía para identificar a este listo)
*Si te ha sabido a poco esta tercera parte de la guía puedes compensarlo visitando las dos precedentes (primera y segunda). Te aseguro que es como haber visto el ‘Padrino 3’ y creer que las anteriores van a ser igual de mierders.
Y si aún te queda algo de resuello aquí tienes la crónica de La Marató por un principiante.
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