No has estado en una Maratón de Valencia si…

Deberíamos estar allí, con el dorsal mal puesto, los nervios a flor de piel, la ilusión intacta y unas ganas tremendas de escuchar el disparo de salida… Y todo ha cambiado tanto que solo estarán los buenos… Bueno, buenos los somos todos (al menos para nuestros padres… siempre que no tengas hermanos y tengan hijo favorito), Deberíamos estar allí y solo estarán los rápidos… Bueno, los rápidos pero nosotros somos rápidos dentro de nuestras limitaciones, eh! La sensación de velocidad  y flipadura no entiende de fisonomías por muy privilegiadas que están sean, en eso estamos igualados (aunque nos saquen 30 vueltas). Es todo coco e ilusión.

Vamos, deberíamos estar disfrutando de esa locura maravillosa que es la Maratón de Valencia y nos conformaremos, porque no queda otra tal y como está la situación sanitaria global, con verlo desde la tele, comentarlo desde las redes sociales y, los más suertudos, aplaudir desde los balcones de casa. Que para eso nos han preparado un evento como no va a haber igual en todo 2020.

Y nos queda aún todo un año para poder catar ese trayecto de 42,195 km que a nadie deja indiferente. Porque ya puedes ser de los 50 primeros o de los 50 últimos, las sensaciones son las mismas. Que no? Pues ya me dirás si es o no es así reviviendo estos 20 momentazos de tu paso por Valencia. 

El Turia y la Ciutat de les Arts: con la boca abierta que estás


Ves la Ciutat de les Arts  desde fuera y es espectacular, te acercas y aún te parece más bonito, entras por  la planta de arriba y joder cómo mola y qué bien montada está la feria del corredor. Bajas abajo… y, bueno, lo de los stands es más feucho y oscuro, parece sacada de la discoteca de Blade. Pero el lugar mola lo suyo.

Y encimas llegas allí a través de un paraíso para cualquier corredor como es el paseo del Turia, pocas zonas mejor acondicionadas para atarse las bambas y salir pitando a correr. Para flipar y envidiar.

La cantidad de detalles que 


Que si vallas de ‘Valencia Ciudad del Running’, que si el vídeo personalizado de bienvenida, que si el ‘Rincón del debutante’, que si una pulsera para tener transporte público gratis, que si mail de confirmación de haber recogido el dorsal, que si la calle maratón (y ahora que si la placa de metal del 40 aniversario)… Vamos, que no te lo acabas.

El ESTRÉS pre carrera (casi peor que la propia competición)


Llega el día de la carrera y todo se complica. Que si el bus está tan petado que ni puedes subir a él y solo te toca esperar al siguiente o ir trotando a la zona de salida, que si ya por eso llegas tarde a la quedada con los colegas, que si encontrar un lavabo libre es un quimera si el día anterior no te has molestado cinco minutos en situarlos, que si buscar tu guardarropa es como cruzar una recta interminable de la Ruta 66 y el tiempo se te echa encima, que si por aquí no que hay que dar toda la vuelta para llegar al cajón. ¿Y el calentamiento? El calentamiento ha sido ir de arriba a abajo con los nervios a flor de piel. En caso contrario no sería maratón, eh!

Foto: Facebook Maratón Valencia

Nino Bravo, un puente y  una comunión de miles de personas


Ya dentro, comienza a oler esto a maratón a full (o sea, a reflex y algo de sudor). Van sonando las proclamas y cuando suena Nino Bravo ya sabes que esto va en serio y no hay vuelta atrás. 5, 4, 3, 2, 1…

Complejo del exorcista en los primeros kilómetros


Y ya estamos corriendo como pollos sin cabeza. Bueno, o con la cabeza haciendo giros de 360º constantemente para situar a los amigos y familiares postrados en los laterales que te van a seguir durante la carrera, a los compañeros con los que vas a compartir kilómetros y no quieres que se te despisten, a las liebres que ya ves que en un abrir y cerrar de ojos ya los tienes a un mundo y toca gastar ya una bala para contactar con ellos y al resto de corredores donde alguno tiene los codos como apuntando a tu riñonera. Y encima echando el ojo al suelo para no comerte la separación del carril bici y a los cuatro ciclistas que les ha pillado el tsunami de corredores. Esto es la guerra!

Capeado el temporal hay que ir por faena, pero… ¿y la gente?


Pues desperezándose. Ya saldrán a la calle, ya verás. Que dices, casi mejor, que yo con cuatro palmas me vengo arriba y ahora lo que toca es tener mucha frente fría. Toca disfrutar de lo bonito que es Cabanyal e intentar enmendar el estropicio de los primeros instantes buscando un ritmo fijo y constante. Va, que no está todo perdido.

Blasco Ibáñez el primer punto de encuentro con tus colegas


Y qué bien viene ese chute cuando no las tienes todas contigo o, al revés, cuando ellos sufren por ti y les puedes responder con un gesto de ok de que todo va bien.

Vaya palo la Ronda Norte…


…Pero suerte que llega en la primera mitad de carrera y hay grupos de música animando el tramo más desangelado de la carrera. Va, que luego viene lo bueno.

… pero es la antesala de lo bueno que está por llegar


Y lo bueno al poco tiempo, primeras collas falleras animando al cotarro, muuucha gente en las calles haciendo ruido y el subidón de saber que te estás encaminando al centro. Ojo con venirse arriba!

10· Cerrando el bucle: no mires la zona de meta!!!


Que lo tienes en el lado izquierdo y como vayas justo es una bajona de las buenas porque sabes que para llegar ahí aún te queda un buen tute (casi 20 kilometrazos). Mente fría, mirada al frente y darle marcheta de la buena.

11· ¿Y dónde está el puñetero avituallamiento?


En Valencia es vital no saltarse ningún avituallamiento porque están genialmente organizados pero están muy distanciados unos de otros. Del tercero al cuarto van más de seis kilómetros y… hostia como se nota. Y cuando llegas es el más angosto de todo y es un poco sálvese quien pueda entre los corredores especialmente si vas en grupetas. Keep Calm que hay agua para todos!

Foto: Facebook Running CV

12· Tanto si vienen bien o mal dadas: qué bonito es el centro


Recorriendo la Alameda y yendo a buscar el casco histórico de Ciutat Vella ya estamos en esos kilómetros trascendentales donde las piernas nos confirman o que todo está en orden para seguir el plan como lo teníamos ideado o que va siendo hora de hacer un reset mental y físico e interiorizar que si a nivel competitivo quizá no va a ser nuestro día al menos estar aquí ya es un regalo y más en maratones urbanas que se gustan en presentarte sus mejores galas y con los valencianos animando en los laterales. Cómo MOLA.

13· Camino al BioParc: ni sube pero si vas cascado es el Everest


Y es que el desnivel de Guillem Castro y Ferran el Catòlic es mínimo, imperceptible en un día normal. pero es que hoy no es un día normal, hoy es el día más sensitive de los corredores: el día de la maratón. Y aquí cuando vas bien parece que en lugar de llevar Vaporfly calces cohetes, y cuando vas cascado los pies se entierren en el asfalto. Y es que estamos hablando de los fatídicos kilómetros del muro…

14· Pero llega el rescate: Forrest Gump en el km 30…


… Y por suerte, en esos momentos críticos  además de los vecinos, los fallers y los acompañantes, tenemos a una serie de ya clásicos de la carrera que te van a dar un chute de ánimo. El primero de ellos el gran Adam Ortells con su mítica pancarta de #RunningMakesYouFree

15· …Y al poco aparece Contador de km a micro abierto y sin freno


Dale un micro y salvará el mundo o te acabará derrotando por cabezón  jaleando a cada corredor  y chocándole las manos.

16·Y los del 32… en el km 32 (dónde si no) 


El avituallamiento para ponerte ciego, hacerte tu foto para romper el muro y que te insuflen los ánimos suficientes para seguir adelante en uno de los tramos más mustios de la prueba. gente que ama su maratón y esto es algo que ha hecho muy bien Valencia, conseguir que la prueba la sientan suya todos los valencianos.

17· Ahora sí, ahora toca bajar…


… Desde el Bioparc (sobre el km 33) la consigna es clara: si puedes dar gas, ahora es el momento porque el perfil ahora sí que es totalmente favorable hasta el final (baja, llanea y baja). Pero ahí es cuando te estampas con al dura realidad: el 80% de nosotros no vamos a ir más rápido porque ya hemos quemado los cartuchos antes de tiempo… Así que a apretar los dientes y pensar que en anda ya estamos en lo más bonito de toda la maratón.

18· Te haya ido bien o mal la competición, estos últimos km son un regalo para disfrutar


Y es que desde que vuelves al centro y buscas la Ciutat de les Arts esto te lo tienes que tomar como una de las mejores recompensas por todos los meses de sacrificios para llegar aquí.

Estés en disposición de romper o no el crono, el ver una ciudad tan completamente volcada en dar calor a todos los maratonianos es un recuerdo que te quedará siempre en la retina, quizá más que la mejor de tus marcas. Así que no dejes de correr, pero tampoco de disfrutar del ambiente, de chocar las manos de agradecer el ánimo recibido 🙂

19· Creer que lo tienes hecho… Y aún te quedan 800 metrazos


Ay que bien, una bajada para dar gas hasta meta… Sprintas/petas, sprintas/petas, sprintas/petas… Y todo porque crees que la meta está a la vuelta de la esquina… que así es, pero la esquina está a un mundo aún.

Y cuando doblas esa esquina y ves el arco de meta… Buff, pocos finales más icónicos y bonitos como éste y eso que a cada zancada que das parece que se va a venir la pasarela abajo, algo que no nos impide dar el todo por el todo y hacer pose épica a ver si algún fotógrafo nos saca para cambiar el avatar del Instagram.

20· La ‘dramedia’ pos carrera: feliz como una perdiz, pero todo cuesta el doble de sufrimiento


Menos la medalla que es un peso pluma casi como tú te has quedado tras el palizón y los kilos perdidos  (y eso que el metal pesa un huevo), el resto es una carga inadmisible: que si cargar con la bolsa de mandarinas como si fuera una botella de butano, que si levantar las piernas del suelo, que si las puñeteras escaleras de salida, que si la recta del guardarropas ya era larga cuando dejaste la bolsa y ahora mide el doble de distancia, que ir a buscar a los tuyos va a costar más que la propia maratón. Pero todo, y no sabes por qué (bueno, sí, la maratón es una experiencia tan intensa que se te queda grabada para siempre), con la mejor de tus sonrisas para agradecer a los voluntarios su dedicación y aplaudir a los compañeros corredores que van llegando tras de ti a la meta. Enhorabuena, ya tienes en tu colección una de las mejores maratones del mundo (y al lado de casa)!!!

Una respuesta a “No has estado en una Maratón de Valencia si…

  1. El maratón es una prueba de la resistencia y la voluntad humanas. Correr regularmente puede ejercitar su cuerpo y mejorar su estado de ánimo. Es una pena que no haya estado en el Maratón de Valencia. Me encantan los deportes, el fútbol y correr. Espero que mi 2021 sea más emocionante.

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