Soy un ‘brasarunner’ (1)

Que nos quitaran el servicio militar obligatorio comportó un montón de cosas positivas, entre ellas entrar de lleno en el siglo XX justo cuando estaba a punto de finalizarse.  Pero también llevó a la extinción una tradicion centenaria: las batallitas de la mili, objeción de conciencia e insumisión pasaron a mejor vida. Nadie podía alardear ya de sus aventuras desafiando incontables peligros. Gracias a ………. (inserta en los puntos el término teista, práctico o friki con el que más cómodo te sientas) , esta tradición tan enraizada entre nosotros ha vuelto con fuerza gracias al ejercicio del running. También con sus excesos y hoy toca a hablar de sus consecuencias en la gente que te rodea.

AMIGOS/COMPAÑEROS DE ENTRENOS: Ellos mostrarán entusiasmo e interés más que nada porque están deseosos también de poder contarte sus batallitas. No te fíes de ningún discurso que incluya alguna frase del tipo “No estoy en forma” o “Haré una mala carrera”. Eso es el equivalente atlético a “El examen me ha salido fatal, seguro que suspendo” o “Me encanta estas cortinas que estropean esas maravillosas vistas de tu piso”.

FAMILIA: Ya puedes dar la chapa todo lo que quieras, que les entra por una oreja y les sale por la otra. Pero siempre se les queda en una parte del occipital alguna pulsión neuronal por la que acaban  regalándote otra camiseta técnica más  (la corbata de los runners) para el día de tu cumpleaños o Navidad.

COMPAÑEROS DE TRABAJO Y/O ESTUDIOS: Te escucharán porque no tienen nada mejor que hacer y, sobre todo, ningún modo de huir. Aquí deberías comenzar a ser consciente de que quizá existe gente a la que se la repampinfla eso de correr. A mi me sucede lo mismo con el fútbol y no pasa nada…. Hostia, perdón,  que ahora es supermoderno desde que Piqué viste de Mango, Guardiola motiva a los suyos con Coldplay o a Xabi Alonso le pierde Jot Dowm. Ah, vale.

ORGANIZACIÓN DE CARRERAS: Ellos no tienen la culpa pero son a los primeros que vas a pillar nada más acabar una carrera y, claro, vomitar a bocajarro tus experiencias con un lenguaje atropellado y difuso. No es su trabajo escucharte pero pondrán buena cara como hacen también las azafatas de vuelo. Escuchar la misma historia centenares de veces supongo que debe ser algo parecido a tramitar quejas de usuarios cuando se hace la declaración de la renta. Se solidario y espérate cinco minutos para reunirte con los del apartado 1 o 2.

SEÑORES MAYORES QUE DAN UN PASEO: Suelen ser ellos los que dan el primer paso con alguna frase ocurrente del palo “tanto correr, ni que fueras una gacela”. Sí, se abre la veda. Es un confrontación de alto nivel. Sus batallitas maceradas durante décadas en barriles de nogal añejo contra las tuyas, más nuevas pero con el afán de explosionar como los buenos espumosos (que no salten las alarmas, lo mío no es la cata de vino, sino simplemente consumirlo). Va a ganar él (la experienca es un grado), pero siempre es una buena referencia de hasta que nivel puede llegar el nivel de incordio que puedes provocar con tu speech.

Pasando a la SEGUNDA PARTE.

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